Termina un ciclo

Hoy, antes que nada, le agradezco a Dios por todo lo que tengo y lo que soy. Dicen por ahí que todo lo que empieza, termina; la vida está llena de ciclos, que terminan por cerrarse tarde o temprano. Este día es muy importante para mí porque justamente hoy estoy cerrando ...

Hoy, antes que nada, le agradezco a Dios por todo lo que tengo y lo que soy. Dicen por ahí que todo lo que empieza, termina; la vida está llena de ciclos, que terminan por cerrarse tarde o temprano. Este día es muy importante para mí porque justamente hoy estoy cerrando un ciclo con esta, mi querida y amada Columna, en la cual a lo largo de casi 10 años tuve la oportunidad de platicar con ustedes, de comentar, de convivir y de recrear todo lo que sucede en el medio del espectáculo mexicano. Viajamos juntos a diferentes países para platicar con grandes personajes de Hollywood. Fueron años de mucho cariño y admiración por esas personas que trabajan para el entretenimiento de nuestro país y mi admiración será eterna para todos ellos, porque su trabajo es invaluable, nunca quise ser el inquisidor ni mucho menos faltarle al respeto a nada ni nadie, al contrario, mi objetivo ha sido siempre engrandecer el trabajo de todas estas personas que hacen de la vida un espectáculo. El haber formado parte del renacimiento del periódico Excélsior fue para mí motivo de gran placer porque sabía que dibujaría una sonrisa en la cara de mi papá, que estaría orgulloso de que su hijo escribiera en Excélsior, en el que fue siempre su periódico favorito, un diario que tenía que leer antes de salir de casa para iniciar su día y, por supuesto, fue el primer periódico que también leí en mi vida. Me sentí orgulloso de formar parte de un equipo invaluable, integrado por profesionales, al mando de mis grandes amigos Juan Carlos Cuéllar, Rodolfo Monroy, Roberto Rondero y Nancy Garnica, así como a todo el equipo que labora en la sección de Función. No puedo dejar de agradecer la oportunidad que me brindaron mis jefes, Olegario Vázquez Raña y Olegario Vázquez Aldir, así como mi estimado amigo Ernesto Rivera y, por supuesto, mi querido Nacho Anaya. Gracias a todos ellos por haberle apostado al periodismo abierto, sin lineamientos, a dejarnos ser y hacer. Le decía que esta columna fue todo para mí, por eso no le puedo mentir que siento mucha tristeza al despedirme tanto de ella como de todos ustedes, mis lectores, mis amigos, por la sencilla razón de que aquí fue donde vivimos momentos fuertes, como cuando me enfrenté al cáncer de mieloma múltiple, no ha sido una batalla sencilla y en la cual sigo en pie de lucha. Fue este espacio el que me brindó ese momento de esparcimiento, de plática con ustedes que, al final, llenaron ese momento de soledad, de angustia y desesperación que enfrentamos los enfermos de cáncer, quizá ustedes sin saberlo, pero yo estaba del otro lado con quimios, medicinas fuertes o radiaciones, aunque feliz de contarles y platicarles cosas que quizá no sabían que sucedían en el medio del espectáculo y, por ende, terminaron siendo ustedes los que llenaron de alegría y felicidad esos momentos difíciles. Estuvieron conmigo cuando perdí a mi madre a consecuencia del Alzhéimer. Pero debo decirle que hubo infinidad de momentos de gran aprendizaje, de crecimiento y de felicidad. Espero que yo también haya llenado esos momentos en su vida con mis escritos, mis aventuras y mi manera de ser y de sentir, que transmitía a través de este espacio. Son momentos tristes, pero, al mismo tiempo, bellos, porque sé que se cierra un círculo y se abren otros. A mi hermana Blanca le mando muchos besos. A mi querido José Luis, gracias por el apoyo, cariño y comprensión. Gracias siempre por el apoyo incondicional de mis dos “amigos–jefes”: Mara Patricia Castañeda y Luis Mario Santoscoy y, por supuesto, a todos mis compañeros de Televisa Espectáculos.

Los días 30 y 31 de este mes estaré en el Congreso Internacional de Cancerología en Zamora, Michoacán, transmitiendo a través de www.onceonceradio.com, página en la cual seguiré plasmando mis comentarios para ustedes.

 ¡Gracias a usted... Y hasta la próxima!

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