Las mujeres mexicanas y los ayuntamientos

Leticia Santín del Río * Tomando en cuenta la aritmética, de los dos mil 445 municipios del país, el próximo 7 de julio en mil 348 ayuntamientos se elegirán representantes populares. Es el número de gobiernos locales en 13 de las 14 entidades donde habrá elecciones ...

Leticia Santín del Río *

Tomando en cuenta la aritmética, de los dos mil 445 municipios del país, el próximo 7 de julio en mil 348 ayuntamientos se elegirán representantes populares. Es el número de gobiernos locales en 13 de las 14 entidades donde habrá elecciones municipales; la suma resulta apabullante, representa más de la mitad de los municipios. Sin embargo, la cantidad de autoridades aumenta si contamos al menos que en cada gobierno se elige un alcalde o alcaldesa, un síndico o síndica y diversos regidores y regidoras de acuerdo con la ley de cada estado. La suma se eleva a más de seis mil 500 puestos de gobierno municipal de elección popular directa.

El otro ángulo es el número de mujeres que hoy ocupan el puesto de presidentas municipales en esos 13 estados, y lo que hay son restas. Es desproporcional la cantidad de mujeres que tienen este cargo en los mil 348 ayuntamientos. En tres estados sólo hay una mujer alcaldesa, Quintana Roo, Sinaloa y Aguascalientes. En cinco hay dos alcaldesas, Chihuahua, Zacatecas, Durango, Coahuila y Tamaulipas. En Tlaxcala son ocho, en Oaxaca hay quince, en Puebla son 11, Veracruz cuenta con 22, y el número es nulo en Baja California. Sólo 69 mujeres presiden gobiernos municipales, es el 5% del total de ayuntamientos, sin considerar a las pocas mujeres síndicas o regidoras que hay. Los números tampoco aumentarían gran cosa.  ¿Asombroso?

Los municipios mayormente están representados y presididos por hombres. A pesar del creciente pluralismo político en México, todavía carecemos de pluralidad de género en lo local. Hay factores que condicionan la presencia significativamente inferior de las mujeres.

Esta desigualdad existente se manifiesta en los bloqueos de los liderazgos femeninos, en el predominio de hombres en las estructuras de las organizaciones políticas, en el arraigo de una cultura tradicional que considera los espacios de poder locales como masculinos, segregando y discriminando más aún a las mujeres, así como las restricciones internas de los partidos políticos en el acceso de recursos públicos para campañas político electorales de las mujeres, entre otros factores. Son obstáculos del proceso de inclusión de las mujeres para lograr la igualdad de oportunidades a la par de los hombres. Entre sumas y restas, este proceso sigue siendo inequitativo y todavía muestra la lenta transición democrática a la paridad.

Asomándose a las plataformas electorales 2012-2018 del actual sistema de partidos, muestra del pluralismo político del país, el principio democrático de la paridad y la promoción de la participación política de las mujeres en el ámbito municipal apenas se asoma, o está en la sombra.

El espacio político municipal donde hay mayor cantidad de puestos de elección popular y decisión política, es un ámbito propicio para fortalecer nuestra democracia. El impacto sería claro si llegan más mujeres a los ayuntamientos, se impulsaría la agenda local de género para adoptar políticas de igualdad en los territorios locales.

Los partidos políticos tienen un gran compromiso para elevar la cantidad de mujeres candidatas en sus listas, simplemente respetando la ley para garantizar y promover la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, para que el camino de la paridad de género en la vida política del país transite con mayor celeridad. Esperemos sumar más mujeres en los resultados municipales este próximo 7 de julio.

                *Politóloga, integrante de la Red de

                Investigadores en Gobiernos

                 Locales Mexicanos (IGLOM)

                y de la Red Mujeres en Plural

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