Derechos políticos de las mujeres
Hay que aplaudirle al movimiento internacional de mujeres que ha llevado a cabo acciones verdaderas de sororidad.
Alicia Virginia Téllez Sánchez*
A propósito del 8 de marzo, día en que las mujeres festejamos nuestro día internacional, hablar de nuestros derechos políticos representa algo así como cacaraquear el huevo parcialmente, ya que el camino elegido por las que iniciaron esta lucha reivindicativa fue el más acertado; es decir, le “atinaron”. No ha sido fácil y la ruta tampoco ha sido tan lineal; ha estado llena de laberintos indescifrables. A pesar de muchos obstáculos digo que le atinaron, porque en la búsqueda del empoderamiento el mejor camino era y es el de la política para tener acceso a la toma de decisiones en el ámbito gubernamental y en el diseño e implementación de marcos normativos; esa era la única vía para dar sustento jurídico e institucionalizar la solución a esta lucha.
También hay que aplaudirle al movimiento internacional de mujeres, protagonistas esenciales en esta lucha, que han llevado a cabo acciones verdaderas de sororidad, llegando a 2013 con asuntos que festejar, con temas que reflexionar y reafirmar y con agendas pendientes, que esperan respuestas desde todos los ámbitos del quehacer diario, buscando coincidencias de criterios para construir finalmente una sociedad igualitaria, sin discriminaciones y ejerciendo plenamente nuestros derechos. Quiero decir con esto: lograr los cambios estructurales necesarios que verdaderamente transformen la cultura de la sociedad actual.
Este festejo nos permite hacer recuentos, no sólo de los logros, sino, de manera más importante, de los faltantes. Conmemorarla significa valorar el concepto de libertad porque va ligada al respeto y a la dignidad, a la plena observancia de los derechos de todas las mujeres. Es reconocer una lucha incansable de miles de años por hacer visibles las desigualdades y asimetrías que las mujeres han padecido a todo lo largo de la historia de la humanidad y es poner en el balcón los derechos políticos que como mujeres hemos alcanzado, y estar conscientes y ser realistas de aquellos que se nos siguen negando.
En ese sentido, las mujeres en México hemos tenido logros cuantitativos relevantes en cuanto a la participación en la vida política de nuestro país; logramos el voto para ser ciudadanas con derecho a votar y ser electas (1953); logramos ser postuladas a cargos de elección popular con una distribución 60-40 y de manera contundente esto se vio en el último proceso electoral de 2012; logramos candidaturas plurinominales en las que las formulas están compuestas sólo por mujeres (ya no más juanitas). Se reformó la Ley de Planeación para que en el Plan Nacional y en los Programas Sectoriales el diseño incluyera la perspectiva de género. Se definió un Presupuesto Gubernamental para 2013 que impactara transversalmente (al menos en el papel) beneficios para hombres y mujeres. También se ha logrado que las mujeres ocupen algunos cargos de primer nivel en la administración pública. En fin, estos son los resultados tangibles de estos esfuerzos. Sin embargo, este recorrido aún tiene muchas debilidades; los aspectos culturales todavía están muy alejados de armonizarse a los logros políticos. El empoderamiento que nos lleva a la toma de decisiones para transformar y erradicar la sociedad patriarcal aún está lejana.
*Presidenta del Organismo de Mujeres
del PRI-DF
