Reshoring
Estamos viviendo el posible fin de una época que duró treinta años, o sea, el tiempo de vigencia de dos generaciones, si hacemos caso a Ortega y Gasset. En 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que en 2020 se reformuló y cambió de ...
Estamos viviendo el posible fin de una época que duró treinta años, o sea, el tiempo de vigencia de dos generaciones, si hacemos caso a Ortega y Gasset. En 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que en 2020 se reformuló y cambió de nombre a T-MEC. Esto fue un hito que auspició un desarrollo económico del que no gozábamos antes. Baste decir que de 1993 a 2024, las exportaciones mexicanas al extranjero crecieron 950% y, como ya sabemos, 83% se dirige a Estados Unidos. La amenaza de aranceles generalizados de 25%, que ayer se pusieron en pausa, hubieran equivalido a no tener ningún acuerdo comercial e incluso nos hubieran puesto en una posición menos favorable respecto a países que no tienen tratado comercial con Estados Unidos. Ahora tendremos que aprender a vivir con la espada de Damocles sobre la cabeza, al menos durante un mes, pero la moraleja debería ser que hay que aprovechar este tiempo siendo más discretos. Me explico: Trump anunció su intención de imponer aranceles durante su campaña y, desde que ganó las elecciones, varios funcionarios del gobierno, incluida la Presidenta, aprovecharon diversos foros para hacer público su escepticismo. No sería descabellado pensar que haber expresado públicamente su incredulidad motivó a Trump a llevar las amenazas al límite. Por otra parte, se perdió tiempo intentando agradar al mandatario estadunidense, presumiendo varias incautaciones de mercancía china, decomisos de drogas, los esfuerzos por reducir el flujo migratorio y, al interior, llamando a la tranquilidad bajo el argumento de que nuestra economía es muy fuerte, porque “cambió el modelo de desarrollo un hombre extraordinario que ganó la Presidencia de la República en 2018”. Obviando el argumento circular de decir que el modelo que diseñó una persona es fuerte porque lo diseñó esa persona, la realidad es que la inflación acumulada el sexenio pasado ha sido la más alta desde el de Zedillo, el déficit público total aumentó 178%, de 2018 a 2024, haciendo que el déficit fiscal alcanzara también un nivel récord de 5.7% como proporción del PIB, el crecimiento logrado el sexenio pasado fue el menor desde hace casi 40 años, el PIB per cápita en 2024 cerró 0.52% por debajo del nivel observado en 2018 y nuestra economía se viene desacelerando anualmente desde 2021, cayendo hasta 1.3%, que es el crecimiento más débil desde la pandemia y, al parecer, se sigue desacelerando, de acuerdo con los indicadores trimestrales. Todo lo anterior ha hecho que los analistas prevean un crecimiento de tan sólo 1% para 2025, que, en caso de aplicarse los aranceles de 25%, harían caer la economía a -1.5%. Quizá sea el momento de ponderar la posibilidad de que Trump esté jugando con nosotros. Sospecho que lo que busca es un reshoring, y está dispuesto a asumir ciertas pérdidas económicas temporales. Si esto es verdad, la prórroga lograda sería sólo una victoria pírrica, porque él seguirá ganando en el ínterin. Lo último que consiguió ayer, sólo con amenazas, fue que patrullemos su frontera sur. Pero temo que podríamos seguir haciendo concesiones y nunca le llenaremos el ojo, si su verdadero objetivo es reducir el déficit comercial a nuestro favor y reindustrializar su país. En cualquier caso, debemos aprovechar la pausa para tejer otras alianzas comerciales y realizar más acciones como el Plan México, el cual promete ser un acierto de este gobierno, que quizá sólo debió haberse aplicado desde noviembre de 2024.
ECONORRINCO
Lo que Trump llama “subsidio” a México es el déficit comercial, mismo que para nosotros significó un superávit récord el año pasado de 157 mil 205 millones de dólares.
