Norma Piña, la mejor presidenta

No es viable elegir con el voto a los integrantes del PJ.

El uso de acordeones para elegir a los integrantes del Poder Judicial  fue un fraude al modelo electoral democrático. No es viable seguir eligiendo a los ministros, jueces y magistrados de esta forma, de hacerlo, significará seguir aceptando los caprichos del expresidente López Obrador. La historia es evidente, tal y como lo dijo la mejor presienta de la SCJN, Norma Lucia Piña Hernández.

Seis Constituciones promulgadas en México en 200 años de existencia como Estado libre y soberano contienen las evidencias de que no es viable elegir popularmente a los integrantes del Poder Judicial o, siete, si contamos la Constitución de Apatzingán, promulgada por constituyentes que designó don José María Morelos y Pavón para instalar el Congreso de Chilpancingo.

Fue bajo los ideales de Los sentimientos de la Nación que, el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana de 1814, conocido como Constitución de Apatzingán, estableció que el Supremo Tribunal de Justicia se integraba de cinco miembros electos por el Congreso (artículo 184). Por cierto, dato curioso, al final de la publicación de esa Constitución firman cada uno de los constituyentes que participaron y el Estado que representan, en el caso de Morelos lo hace como representante del Nuevo Reyno de León.

Posteriormente, la Constitución con mayoría conservadora de 1836, conocida como Las siete Leyes, estableció que la Suprema Corte de Justicia (SCJ) se conforma de 11 ministros y un fiscal, los cuales deberían ser letrados (jurista profesional) y en ejercicio de su profesión al menos por 10 años. Eran electos por medio de las juntas departamentales a partir de ternas de tres personas que se conformaban por el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Seguramente no fue fácil cumplir con este mandato, toda vez que México enfrentó en ese periodo la primera intervención francesa, conocida como la Guerra de los Pasteles, entre 1838 y 1839.

Esta Constitución es sustituida por las Bases de Organización política de la República Mexicana, conocida como la Constitución de 1843, la cual no especifica la forma de elegir a la SCJ, pero sí las limitaciones que se le impone al Poder judicial, entre las que se encuentra prohibido ser apoderados judiciales, asesores ni ejercer la abogacía ¿por qué se hizo explícito este mandato? No logré descubrirlo.

Más tarde, en 1847, tenemos el Acta Constitutiva y de Reformas. En plena intervención norteamericana (25 de abril de 1846 a 2 de febrero de 1848), el Congreso Constituyente inició sus sesiones el 6 de diciembre de 1846 y el 10 de febrero 1847 aprobó el restablecimiento de la Constitución federal de 1824 y el Acta Constitutiva propuesta por don Mariano Otero. Cabe mencionar que diversas biografías que circulan en la red, señalan que Benito Juárez fue diputado federal de 1846 a 1847, por lo cual podría deducirse que fue uno de los diputados constituyentes que participó en este hecho histórico.

Fue la Constitución promulgada el 12 de febrero de 1857, en sus artículos 92 y 93, la que señaló  que la SCJ se compondría de 11 ministros propietarios, cuatro supernumerarios, un fiscal y un procurador general. Para ser electo se necesitaba “(…) estar instruido en la ciencia del derecho, a juicio de los electores (…)”.  Además, la elección era indirecta con base a lo establecido en la Ley Electoral (promulgada el mismo año, pero en octubre). El presidente de la SCJ era electo al igual que el Presidente de la República, por medio de los electores de las juntas de distrito electoral. Fue así que Benito Juárez logró ser presidente de la SCJ el 13 de julio de 1857, pero, el 17 de diciembre fue encarcelado por no estar de acuerdo con el presidente Ignacio Comonfort, quien fue derrocado y sustituido por el propio Juárez el  19 de enero de 1858.

De ninguna manera la historia del futuro presidente de la SCJN se parece a Benito Juárez, uno pasó diversas penurias, pero logró convertirse en un icono de la nuestra República. El primer desafío del ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz es remontar la ilegitimidad del cargo emanada de los acordeones; el segundo, conformar un equipo ideal que lo ayude a hacerlo.

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