Mensajes poderosos a favor de la violencia de género

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Dos imágenes, dos mensajes poderosos contra la igualdad de género y hasta a favor de la violencia contra las mujeres: La foto y la narrativa de la destitución de la secretaria de Gobernación,Olga Sánchez Cordero, y ...

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Dos imágenes, dos mensajes poderosos contra la igualdad de género y hasta a favor de la violencia contra las mujeres: La foto y la narrativa de la destitución de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y el regreso de un futbolista golpeador de mujeres al Estadio Azteca.

Si bien es cierto que constitucionalmente el Presidente de la República puede poner o quitar a los miembros de su gabinete, también es cierto que era la primera vez que una mujer llegó a la Secretaría de Gobernación a partir del 2018. La exministra Olga Sánchez Cordero tenía una agenda progresista no sólo a favor de la igualdad de las mujeres, sino que deseaba que realmente se combatiera el feminicidio, que se despenalizara el aborto y que se legalizara el uso de la mariguana. Pero no sólo le recortaron el presupuesto a la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), que dependía de ella, sino que, al interior del gabinete, se ejerció maltrato y violencia política en contra de ella.

Era difícil que, ante la personalidad del presidente Andrés Manuel López Obrador, un responsable de la Secretaría Gobernación, hombre o mujer, pudiera tener un papel protagónico. Pero, siendo la primera mujer designada en ese cargo, Olga Sánchez Cordero sí podía haber desempeñado, por lo menos, las funciones que le correspondían por ley. Hoy, su llegada como presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República parece relevante, pero el poder real del Congreso de la Unión se encuentra en el seno de las Juntas de Coordinación Política. No por nada la mayoría de líderes parlamentarios de las dos Cámaras son hombres.

El segundo mensaje es lo sucedido el domingo pasado en el Estadio Azteca. No sólo es la actitud de los aficionados celebrando la figura de una persona acusada de golpear brutalmente a su esposa, sino también las portadas de ciertos periódicos, al día siguiente, festejando el regreso del jugador, el aplauso del público y su actuación durante un partido. No cabe duda que esto sirve para reflejar por qué el movimiento feminista sostiene que el país está sumido en una cultura patriarcal violenta. Esto nos da pie a un debate público interesante: qué papel juegan los medios de comunicación en el combate a la violencia contra las mujeres. ¿Se justifica un titular como: “De presunto golpeador a goleador”? Más aún: ¿qué papel juegan las figuras sociales —sean deportivas, artísticas, académicas o culturales— en la propagación de esta cultura machista y patriarcal? Las portadas y notas del regreso de este jugador son un ejemplo de la forma en la cual algunos medios de comunicación incumplen su responsabilidad social y minimizan la violencia de género. Convertirla en una anécdota, en un desafortunado titular, no es aceptable porque manda un poderoso mensaje de impunidad: no importa golpear, violar o asesinar a una mujer; mientras sigas consiguiendo triunfos vas a contar con el apoyo de los medios y la afición. El futbol, el deporte en general, debe de ser un impulsor para cambiar a la sociedad de forma positiva. Norbert Elías, el famoso sociólogo que huyó de los nazis y escribió El proceso de civilización, entendía el deporte como una forma en la que la sociedad, a través del juego, va respetando las reglas de convivencia. Es importante entender esto, dado que el caso nos llama a reflexionar sobre el carácter de lo público y lo privado, la represión, los tabúes y el machismo desde un modelo en red en el que conferimos a las figuras sociales, como el de este jugador de futbol, una “existencia” o una objetividad, fuera y más allá de su propio rol. Al colocar a la violencia de género en segundo plano, consciente o inconscientemente, se está normalizando una situación que atenta contra la dignidad de las mujeres.

Y hablando de los espacios académicos, un tercer poderoso mensaje lo dio el director del Instituto de Investigaciones Estéticas, el Dr. Iván Ruiz García, quien declaró que los feminicidios son un acto de amor y de pasiones del alma, además de otras expresiones discriminatorias. El rector Enrique Graue no dudó en pedir su destitución, pero el daño ya estaba hecho.

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