Las enfermedades del corazón son la principal causa de muerte en México. Basta con ir a cualquier hospital para verificar los miles de pacientes que son atendidos debido a que sufrieron un infarto al miocardio o un evento cerebrovascular.
Las cifras en nuestro país no descienden; al contrario, cada año aumentan. En México, de acuerdo con el Inegi, ocurre una muerte cada dos minutos por padecimientos cardiovasculares graves. Tan sólo en el primer trimestre de este 2026, estimaciones preliminares contabilizan 49 mil 252 defunciones a nivel nacional. Esta enfermedad ataca casi por igual a mujeres y hombres a partir de los 45 años de edad, y con mayor agudeza después de los 65 años.
Para la Federación Mundial del Corazón, más que cualquier otro padecimiento, la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte no sólo en México, sino a nivel mundial, en gran medida debido a que sus síntomas son ignorados o pasan desapercibidos hasta que es demasiado tarde.
Si bien la ciencia médica ha experimentado una transformación profunda en la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, lo cierto es que hoy en día 177 mil 673 mexicanos fallecieron por enfermedades del corazón y 32 mil 760 por padecimientos cerebrovasculares, lo que representa más de 23% del total de defunciones anuales.
¿Por qué se infartan los mexicanos? Para los especialistas, son muchas las causas; entre ellas, se encuentra la ateroesclerosis, conocida también como “el asesino silencioso”, que es la acumulación progresiva de placas de grasa, colesterol y calcio en las paredes de las arterias. Con el tiempo, explican, estas placas endurecen y estrechan los vasos sanguíneos, reduciendo el flujo de oxígeno y nutrientes hacia órganos vitales.
Lo grave, explica Laura Rodríguez Chávez, jefa del Departamento de Cardiología Adultos III del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, es que la persona puede permanecer asintomática durante años, pero su avance puede provocar la formación de un coágulo que bloquea la arteria por completo, desencadenando un infarto o una enfermedad cerebrovascular. Tan grave es el panorama en torno a este padecimiento que la presente administración ha dado un giro de 180 grados para prevenir, detectar y atender a tiempo las enfermedades crónicas, al implementar un nuevo modelo nacional de atención integral del síndrome cardio-renal-metabólico, que promete cambiar la manera de abordar estos males que más afectan a la población. El 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón 2026, y ojalá que este viraje en la atención médica ayude a evitar que más personas fallezcan por infartos al corazón. Pero esta estrategia no funcionará si no hay un acceso oportuno a los servicios de salud, si no se cuenta con los medicamentos más avanzados para todos y si no está respaldada con más recursos.
ABATELENGUAS
Qué mala decisión la que se tomó en el sexenio pasado y que la actual administración ya no pudo ni quiso revertir. La Secretaría de Salud perdió su antigua sede, ubicada en la calle de Lieja, en Chapultepec, CDMX, para terminar siendo un espacio interactivo de divulgación científica y bienestar integral. De tener un edificio emblemático e histórico, hoy el secretario de Salud, David Kershenobich, y las principales direcciones generales despachan en un edificio que era de la extinta Financiera Rural, en Agrarismo 227, al lado de un hotel, en la colonia Escandón.
BAJO EL MICROSCOPIO
En plena crisis se encuentra el sector público de salud. Por un lado, ya son varios estados cuyos gobernadores firmaron su adhesión al IMSS-Bienestar, cuyos trabajadores de salud han salido a protestar porque no les han pagado sus honorarios y porque tienen que laborar en sus hospitales con falta de insumos y medicinas. A este panorama ahora se suma la muerte de cinco bebés que se encontraban en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Zona número 1 del IMSS en Durango. Hasta el momento, las autoridades del lugar identificaron una bacteria resistente a los antibióticos.
