México y Canadá pueden encabezar al mundo en la prevención del genocidio
El 9 de noviembre del año pasado se estableció el “Día Internacional de la Conmemoración y la Dignidad de las Víctimas de Genocidio y la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio”, con el objetivo de recordarle al mundo que tenemos la responsabilidad colectiva de poner un fin a las atrocidades masivas. También fue en este mismo día, pero de 1948, que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio.
Comentando acerca de la importancia de este día, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, señaló que: “La prevención del genocidio es una obligación específica impuesta por el derecho internacional. Los gobiernos deben cumplir este imperativo invirtiendo en prevención y adoptando medidas preventivas. En este día internacional que hoy celebramos por primera vez, reconozcamos la necesidad de trabajar juntos de manera más concertada para proteger a las personas de violaciones graves de los derechos humanos y defender la humanidad que todos compartimos”.
Lamentablemente, como lo demuestran las crisis actuales con consecuencias mortales en Siria, Irak, Sudán del Sur y la República Centroafricana, aún se están cometiendo los peores tipos de abusos en contra de los derechos humanos. Se necesita mayor voluntad y liderazgo políticos para trabajar en la prevención y la eliminación de estas atrocidades.
Éste es el mejor momento para que México y Canadá desempeñen un papel fundamental en el mundo y ayuden a otros países a cumplir con sus responsabilidades de proteger a sus poblaciones de los crímenes atroces masivos.
Tras el horrendo genocidio cometido en Ruanda en 1994, Canadá desempeñó un papel significativo en el desarrollo de la doctrina de la “Responsabilidad de Proteger” (R2P, por sus siglas en inglés). Con el apoyo del entonces secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, Canadá estableció la Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía Estatal, la cual emitió un informe en 2001 en el que se argumentó que la soberanía nacional implica responsabilidad. En otras palabras, si los países son incapaces de proteger a sus ciudadanos de los crímenes masivos atroces (genocidio, crímenes contra la humanidad, limpieza étnica y crímenes de guerra), entonces la comunidad internacional debe brindar una respuesta expedita.
Gracias al incesante cabildeo de Canadá, la R2P fue adoptada y aprobada por todos los Estados miembros de Naciones Unidas en 2005. Sin embargo, aunque el papel de Canadá es ampliamente conocido, el sólido apoyo de México a la R2P y su liderazgo mundial en contra de estas atrocidades no son suficientemente reconocidos.
La exsecretaria de Relaciones Exteriores de México, Rosario Green, fue miembro de la Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía Estatal que presentó la R2P al mundo en 2001. En 2009, se celebró en la Ciudad de México el primer foro regional para América Latina y el Caribe sobre la Responsabilidad de Proteger. Desde entonces, el gobierno de México también ha nombrado un punto focal nacional para la responsabilidad de proteger, lo cual subraya el compromiso del país para ayudar a resolver este problema mundial.
Por último, pero no por ello menos importante, en 2014 México se alió con Francia para lanzar una iniciativa importante que pretendía conseguir que los cinco países con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se abstengan de utilizar su poder de veto para bloquear acciones relacionadas con atrocidades en curso. Los dos países presentaron una declaración abierta para su firma en la LXX Cumbre de la Asamblea General, lo cual resultó en que más de 80 países apoyaran la iniciativa franco-mexicana.
Si bien se han logrado avances, se puede hacer mucho más. Si hemos de mejorar la gobernabilidad mundial y proteger los derechos humanos, los países con poder moderado, como México y Canadá, necesitan trabajar juntos de manera aún más estrecha para lograr que el planeta sea más estable y pacífico. Con el crecimiento del populismo no podemos dar por sentado que los países que solían estar comprometidos con estos temas lo seguirán estando.
México y Canadá deben colaborar de manera más estrecha en respaldo de la R2P, a nivel político y operativo, por medio de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. Deben unir sus voces y continuar abogando por la cohibición del uso del veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cuando se esté perpetrando una atrocidad. Y también deberían unirse a otras iniciativas, incluyendo la recién formada red “Acción Global contra Atrocidades Masivas”.
Durante demasiado tiempo, la relación entre México y Canadá se ha enfocado en los viajes y el comercio. Ha llegado el momento de que profundicemos nuestra cooperación en asuntos de importancia mundial.
* El teniente general es el fundador de la “Iniciativa Roméo Dallaire para Niños Soldados”.
