Verano tormentoso

El clima del altiplano mexicano en esta época del año es de calor y tormentas intensas. En 2026 funciona también como metáfora del momento que atraviesa la relación México-Estados Unidos. En los últimos días han caído trombas que siempre sorprenden a los capitalinos y rebasan la infraestructura. Al inicio de mayo, la tormenta fueron las investigaciones criminales del Departamento de Justicia contra el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza Cázarez y otras ocho figuras del aparato político y de seguridad sinaloense. Es la primera vez en la historia bilateral que se formula un señalamiento de esa naturaleza, aunque tampoco sorprende: desde la carta de Ismael El Mayo Zambada y los reportajes que consignan que fue traicionado en una reunión donde habría sido convocado el gobernador Rocha y donde asesinaron a su rival, Héctor Melesio Cuén, la hipótesis estaba sobre la mesa. Pese a ello, en Palacio Nacional insisten en no usar paraguas en plena temporada de lluvias. La lectura del clima ha fallado y eso es peligroso.

MÁS TEMPERATURA

En los últimos días, las nubes de tormenta se siguen formando. Trump insiste en que actuarán por tierra contra el tráfico de fentanilo, lo que significa actuar en México. Además, Terry Cole, director de la DEA, Administración para el Control de Drogas, advirtió ante el Senado que altos funcionarios del gobierno mexicano están confabulados con el narcotráfico y añadió que esto apenas es el comienzo. Al mismo tiempo, CNN publicó una nota que señala que la CIA facilitó un atentado con coche bomba donde murió un mando medio del Cártel de Sinaloa. Como era previsible, todos se apresuraron a negarlo, el gobierno mexicano y la propia CIA, pero lo relevante es por qué decidieron difundirlo en este momento y el mensaje que envía a México: si ustedes no quieren hacer el trabajo de combate al crimen organizado, lo haremos nosotros. A ello hay que sumar las declaraciones del secretario de Guerra, Pete Hegseth, así como la investigación a los 53 consulados mexicanos en Estados Unidos, más lo que pueda seguir acumulándose y afectar al sector financiero, al aéreo, al turismo y a la economía de las zonas fronterizas, por mencionar los más visibles.

LA DIMENSIÓN ECONÓMICA

Al observar los datos del comercio internacional de Estados Unidos correspondientes al primer trimestre de 2026, no se notaría que la relación bilateral está atravesando una tormenta. México es el principal mercado de exportación de Estados Unidos, con 93,269 millones de dólares y un crecimiento de 11 por ciento. También es el principal origen de las importaciones estadunidenses, con 138,031 millones de dólares y un crecimiento de 5.1%, y aunque Estados Unidos acumula un déficit comercial de 44,762 millones de dólares con México, éste disminuyó 5.3 por ciento. No es tan fácil para el gobierno de Trump dañar económicamente a México porque se autoinfligiría un daño considerable.

Esa interdependencia, sin embargo, es contención, no escudo. La revisión del T-MEC, Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, programada para el 1 de julio, sumada al frente judicial abierto en Sinaloa y al avance de las agencias estadunidenses en territorio mexicano, dibuja un escenario donde cada semana sin diálogo activo es una semana menos de palanca negociadora. El gobierno mexicano sigue apostando a que el clima cambiará por sí solo. No va a cambiar. El paraguas existe, lo que falta es decidir abrirlo.