Los perros van al alza y los hijos a la baja, los datos así lo muestran. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado 2025 del Inegi, hay 41 millones de perros y 19 millones de gatos; lo que no reflejan los números es cómo dejaron de ser simples mascotas para convertirse en perrijos y gatijos. En cualquier calle, centro comercial o restaurante es fácil encontrar un perrijo; de hecho, en mi casa hay dos. Por ello no sorprende que el exitoso formato de farmacias con consultorio médico haya incursionado ahora en el negocio de las mascotas con clínicas veterinarias.
BAJA FECUNDIDAD
La Encuesta Intercensal 2025 refleja que la tasa de fecundidad del país va rápidamente a la baja. Apenas en 2014, de acuerdo con la ENADID, la tasa promedio de hijos e hijas por mujer era de 2.21, lo que colocaba al país en equilibrio demográfico; sin embargo, los datos de 2024 muestran que el promedio de hijos por mujer disminuyó a 1.2, muy por debajo de la tasa de reposición poblacional. Lo más preocupante es la desagregación de datos por entidad: apenas en 2023 la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) mostraba que Chiapas, Zacatecas y Guerrero tenían una tasa de fecundidad superior a 2.2 hijos promedio por mujer y sólo el Estado de México y la Ciudad de México tenían una tasa menor a 1.5. Con los datos de la Encuesta Intercensal se observa una caída significativa de la fecundidad: Chiapas disminuye a 1.8 hijos promedio por mujer, Zacatecas a 1.5 y Guerrero a 1.6, y 28 estados están por debajo de 1.5. La evolución es tan acelerada que podría tratarse de un tema metodológico, pero la tendencia es indudable.
POBREZA
Desde la década de los 70 las tasas de fecundidad comenzaron a caer en países como Alemania y Japón; un poco más tarde lo hicieron España y otros países asiáticos como Corea del Sur y Singapur. No obstante, en esos países la disminución se dio a lo largo de décadas, mientras que en México la caída se aceleró. El problema es que, a diferencia de economías más prósperas, en México el desequilibrio demográfico provocará que haya cada vez menos personas en edad de trabajar por cada persona mayor de 65 años y menor de 15, lo cual ocasionará una disminución de la productividad, una mayor presión sobre los servicios de salud y pobreza en la tercera edad, sobre todo si consideramos que 55% de las personas que trabajan no tiene seguridad social, mientras que 45% que sí la tiene todavía debe recorrer un largo camino para alcanzar la tasa de reemplazo de 70% planteada en la reforma al sistema de pensiones que entró en vigor en 2021.
FINANZAS PÚBLICAS
Las finanzas públicas también estarán bajo una presión creciente. En el Paquete Económico del próximo año, la pensión universal de adultos mayores representa 53% del billón de pesos asignado a los programas sociales prioritarios. El problema es que los ingresos fiscales tenderán a bajar como consecuencia de un menor porcentaje de personas en edad productiva, mientras aumenta la proporción de personas que reciben dichos recursos. A ello hay que sumar las pensiones contributivas, que ascienden a 1.8 billones de pesos; en conjunto, el gasto en pensiones alcanzará 2.5 billones, 6.3% del PIB.
PRODUCTIVIDAD
El declive demográfico de México no se va a corregir; por el contrario, es probable que continúe acelerándose e impacte negativamente a la economía y, por lo tanto, a las finanzas públicas. Además de reducir la brecha de género laboral la salida más eficaz para enfrentar dicha problemática es un aumento sustancial de la productividad, y el mecanismo más viable sería la IA. El problema es que antes de llegar a un escenario de abundancia habrá hiperautomatización y despidos: los que tengan las habilidades adecuadas podrán captar las eficiencias de la productividad, pero, a juzgar por los resultados del examen PISA de la OCDE, en México serán una minoría de la minoría. De lo que no hay duda es de que habrá un auge en el negocio de los perrijos y los gatijos.
