La legalidad del Banco de México para conducir la política monetaria está asentada en la Constitución. La credibilidad se construye en el ejercicio de su autonomía frente a las presiones del poder político. Y la legitimidad se sostiene con el éxito de sus resultados y con una comunicación activa, presente y cuidadosa con la sociedad.
ORIGEN
Desde 1994, a través de la Constitución, se le otorgó autonomía al Banco de México para cumplir con su mandato de mantener el poder adquisitivo de la moneda y con ello protegerlo de las tentaciones políticas de corto plazo que en varias ocasiones han sido dañinas para la prosperidad. La idea básica es que el banco central resista la propensión de los gobernantes a utilizar la máquina de impresión de billetes para generar alivio momentáneo y ganar popularidad a costa de las generaciones futuras.
CONTRAFACTUAL
En lo que va del siglo XXI México no ha vuelto a tener espirales inflacionarias como las que generó José López Portillo y enfrentó Miguel de la Madrid. No hay que irse décadas atrás para entender lo valiosa que ha resultado la autonomía de Banxico para México. Un ejemplo contrafactual lo ofrece Turquía, un país cuyo liderazgo político ha sido dominado desde principios de este siglo por Recep Tayyip Erdoğan. Mientras el mundo empezaba a subir las tasas de interés para enfrentar el ciclo inflacionario global posterior a la pandemia, a partir de finales de 2021 Erdoğan decidió que era buena idea bajarlas. El resultado fue que la inflación llegó a 85% a tasa anual en 2022 y, aunque después el banco central turco subió las tasas de manera dramática, la gestión económica de Erdoğan perdió credibilidad y no ha logrado controlar los precios, en octubre Turquía registró una inflación de 29.77% a tasa anual.
MECANISMO
La banca central autónoma como condición del combate a la inflación está lejos de ser perfecta. Se puede criticar que los banqueros centrales sean una élite tecnocrática cuya legitimidad se deslava con el tiempo al estar desconectados del ciclo político electoral. El aislamiento puede llevar al órgano de decisión a actuar con perfección técnica y académica, pero de forma inescrutable e insensible para la mayor parte de la sociedad. No obstante, la estabilidad y la credibilidad económica que genera esa autonomía son muy valiosas para los gobernantes. Incluso López Obrador, que destruyo todas las instituciones autónomas que pudo, fue cauteloso con el Banco de México. Probablemente ayudó que atestiguó la erosión de legitimidad que la espiral inflacionaria de los años 80 le generó al PRI.
CREDIBILIDAD
En esta lectura, la credibilidad del Banco de México se construye con comunicación y consistencia. Por eso es controvertida la decisión de recortar la tasa de referencia 25 puntos base por tercera ocasión en el año. En la primera quincena de octubre se registró una inflación general de 3.62% a tasa anual y una subyacente de 3.78%, ambas con tendencia ascendente. Un crecimiento económico más robusto de lo anticipado en el tercer trimestre, con un avance anual de 3.2% y un acumulado de 1.9% entre enero y septiembre, no permite proyectar una disminución de la inflación. En el recorte de mayo la Junta de Gobierno estableció que el ciclo de recortes había terminado. Las minutas de septiembre dieron una señal de que podría venir otro recorte; sin embargo, 30 de 36 áreas de análisis consultadas en la encuesta de Citi no lo consideraron así, y por ello Banxico sorprendió.
CUADRAR EL CÍRCULO
Las presiones inflacionarias internacionales no se han disipado y las domésticas tienen resistencias estructurales. El crecimiento económico del tercer trimestre fue robusto y nada indica que perderá ímpetu en la última parte del año. ¿A qué responde la súbita decisión de la gobernadora y los dos votos que la acompañaron? Una posible respuesta es que el Paquete Económico 2027 muestra una creciente presión de la deuda sobre las finanzas públicas. La decisión de Banxico alivia el costo de la deuda de corto plazo, cruzando los dedos para que el mercado la interprete como un gesto aislado y no contamine los rendimientos de los bonos de largo plazo. No le llamaría dominancia fiscal, pero sí docilidad, sobre todo porque la expectativa de los analistas consultados por el propio Banxico contempla una inflación de 3.83% en 2027 y 3.75% en 2028. ¿No tendría que ser 3%?
