El huevo y la serpiente

Servirse de un cargo público para enriquecimiento personal resulta no ya inmoral, sino criminal y abominable. 

Cicerón

El origen político e histórico del título de esta entrega, se remonta  a la obra Julio César de Shakespeare, quien la acuñó originalmente para describir el dilema político de cómo frenar a un dictador antes de que consiga el poder absoluto. “Por tanto, pensemos en él como en un huevo de serpiente que, una vez empollado, se volvería peligroso por su propia naturaleza; así pues, matémoslo en el cascarón”.

En la obra, el personaje de Marco Junio Bruto se encuentra en su jardín debatiendo consigo mismo si debe unirse a la conspiración para asesinar a Julio César, Bruto no tiene motivos personales contra César, pero teme de forma puramente política que, si lo coronan rey de Roma, la ambición corrompa por completo su naturaleza democrática.

La metáfora encierra un significado político profundo, es una de las advertencias más vigentes de la teoría política sobre los autoritarismos y las dictaduras: un huevo de serpiente no muerde ni parece una amenaza letal mientras permanece cerrado; incluso puede verse inofensivo. El argumento de Bruto es que esperar a que el dictador asuma todo el poder para reaccionar es un error irreversible, porque una vez que la serpiente sale del cascarón ya es demasiado tarde para contener su veneno.

En la práctica política moderna, oscura y perversa, incubar el huevo de la serpiente significa permitir el avance de discursos de odio, la polarización extrema, el desmantelamiento de las instituciones democráticas o la normalización de la violencia. Las crisis socioeconómicas profundas suelen funcionar como el nido perfecto para alimentar este huevo, hay una ausencia institucional y un extravío de la responsabilidad política.

En el siglo XX la expresión fue simplificada en la película de Ingmar Bergman para ilustrar el nacimiento del nazismo, es una relatoría de cómo los regímenes autoritarios, las dictaduras o los movimientos extremistas (como el nazismo) no aparecen de repente, sino que se incuban lentamente en momentos de crisis económica, miseria social, miedo y descomposición institucional.

Entendida la política como la actividad ciudadana de resistencia a la arbitrariedad y discrecionalidad abusiva del poder, el engaño y la mentira son inadmisibles. Foucault expresa cómo el individuo se vincula con la verdad a través de la palabra. La verdad según Eurípides (parrresía) es expresar la verdad sin ocultar nada, asumiendo el riesgo personal.

La trilogía: corrupción, mentira  e impunidad son instrumentos impulsores del ejercicio político burocratizado; hoy en día, es inaceptable y reprobable, orientado a la preservación al bien de pocos o a la conservación de los privilegios de aquellos que detentan el poder y de los que se beneficien del mismo.

El uso continuo, permanente, de las mentiras en contra del pueblo resulta políticamente contraproducente, al surgir la verdad enfrentada con los agravios de diversas índole a la dignidad y a los derechos humanos, es la única mecánica para echar abajo esta negra política de la mentira, es decir con la verdad y la honestidad; debe prevalecer la verdad y la sinceridad en el ejercicio del poder como un hábito, y con esto echar abajo la costumbre de mentir.

APOSTILLA

En estos tiempos de continuo cuestionamiento  para la justicia, lo rescatable de la reforma judicial es el Tribunal de Disciplina que preside la magistrada Celia Maya García, los incansables trabajos de la magistrada Indira Isabel García Pérez en la evaluación y supervisión de jueces y magistrados propugna  una mejor y oportuna administración de justicia. La Comisión de Disciplina que preside el magistrado Rufino León Tovar está obligado por la norma jurídica a cumplir con este deber de desahogar procedimientos incoados, algunos anteriores a su gestión, e incluso por quejosos de otros Poderes, la Comisión entonces actúa con justeza e imparcialidad.

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