Desplumar al turismo

CANCÚN.— Comienzo a escribir esta columna atrapado en el tráfico de Cancún por las obras del distribuidor vial sobre el bulevar Kukulcán, que forma parte del desahogo del puente Nichupté, inaugurado por la Presidenta hace ya cinco meses. Es positivo que haya nueva infraestructura en el principal destino turístico del país, pero no hay policías a la vista organizando el tránsito, que se hace todavía peor, a lo mejor están persiguiendo Ubers. Es un tema anecdótico y podría ser aislado, pero no es el único. Cuando un turista internacional, probablemente de Estados Unidos, aterriza en Cancún se encuentra con un buen aeropuerto, pero antes de salir ya empieza a experimentar una romería de gritos que le ofrece taxis. Si puso atención le habrá tomado una foto al mapa de zonas que tiene las tarifas autorizadas; si no, mala suerte, porque los abusos son constantes. Los Uber y el transporte por aplicación son inexistentes, porque, aunque tienen un fallo judicial que impide que la Guardia Nacional los detenga en los aeropuertos del país, ningún socio conductor de Quintana Roo se va a arriesgar a una golpiza por parte de los taxistas, como tantas que se han viralizado en internet por años.  

SARGAZO 

La experiencia va generando fricción, nada grave. Si el turista en cuestión viene a Cancún se enfrentará con un horizonte de sargazo en esta época del año. Hace tres días estuve en Tulum y desde la ventana también se veía una gran cantidad de sargazo, un problema para el que no hay una solución fácil y que no se puede atribuir a ningún funcionario o gobierno en particular.

IMPUESTOS LOCALES 

Al llegar al hotel hay un impuesto estatal al hospedaje de 5% y, en el municipio de Benito Juárez, donde está Cancún, un pequeño impuesto por saneamiento ambiental que es de 72% de una Unidad de Medida y Actualización (UMA). Hay variaciones por municipio, pero no superan una UMA. En el hotel en que me quedé también hubo un resort fee, igualmente de poco monto.

IMPUESTO INTERNACIONAL 

Hay un cobro adicional para los turistas internacionales que se denomina Derecho de No Residente (DNR) y que asciende actualmente a 983 pesos por persona. Nació en 1999 y originalmente se llamaba Derecho de No Inmigrante. De lo que se recaudaba hasta 2018, 70% se iba al Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), un 10% era para Fonatur y un 20% estaba destinado al Instituto Nacional de Migración. Sin embargo, en 2019 la parte turística se fue al Tren Maya a través del Fonatur y, con la reforma de noviembre de 2023, todo pasó a la Secretaría de la Defensa. Actualmente 67% de los recursos se va a Defensa y 33% a la Tesorería. 

MÁS DNR 

En su momento, entidades como el Consejo Nacional Empresarial Turístico se quejaron de la medida de eliminar el presupuesto de promoción, al igual que asociaciones hoteleras por todo el país, debido a que México dejó de promocionarse en el mundo. Ahora hay una nueva queja debido a que se planea incrementar el DNR en 35% para llevarlo a 1,334.80 pesos, con lo que desde 2024 habría subido 86%.

La Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras y el Sustainable Tourism Advanced Research Center (STARC), que encabeza Francisco Madrid en la Universidad Anáhuac, estiman que una familia de cuatro miembros que visite México estaría pagando 300 dólares, lo cual le resta competitividad al sector sin compensarlo con promoción. Esto contrasta con destinos que compiten directamente con México, como República Dominicana, que destina 80 millones de dólares a promoción. Este último destino ha crecido entre 2019 y 2026 en promedio 6% anual, mientras que Quintana Roo 2.9%. La propuesta de un nuevo aumento al cobro a los turistas internacionales llega en un momento en que los visitantes internacionales que llegaron vía aérea en julio fueron 5.7% menos que en julio de 2025, de acuerdo con el Inegi, y aunque son el 21% del volumen total de visitantes, representan 76% del gasto, y su gasto cayó 3.3%.

DESPLUMAR  

Las finanzas públicas están bajo presión, pero recargarse en el sector turístico internacional es un error: es desplumar a la gallina de los huevos de oro, que ya de por sí ha perdido varias plumas en los últimos años por razones propias y externas. El sector turístico es una fuente de ingresos para casi un millón de empresas y la actividad representa 8.7% del PIB. Es un sector resistente a la ola de hiperautomatización como consecuencia de la inteligencia artificial, y México tiene una posición privilegiada, no sólo en Quintana Roo, sino también en muchos otros destinos. Debemos procurar no quitarle más plumas.