Este jueves se estrena en televisión abierta el primer capítulo de la serie de Timbiriche, que llegará el viernes a ViX. Y fíjense qué cosa tan extraña y contradictoria: van a contar la historia de uno de los grupos musicales más importantes de México, ¡pero sin sus verdaderos protagonistas!
Seis integrantes originales —Erik Rubín, Diego Schoening, Benny Ibarra, Alix Bauer, Mariana Garza y Sasha Sökol— levantaron la voz mediante un comunicado conjunto. Dejaron claro que no participaron en la producción, nadie los consultó, no aprobaron los contenidos ni tampoco autorizaron el uso de su imagen, voz o identidad.
¡Háganme ustedes el favor!
Una cosa es la libertad creativa, que existe y debe respetarse, y otra es tomar las vidas de personas que todavía están aquí, tienen familias, sentimientos, recuerdos y heridas, para construir una historia sin haberlas escuchado.
Pero hay algo que me llamó poderosamente la atención.
¿Y DÓNDE ESTÁ PAULINA RUBIO?
Entre los seis firmantes no aparece Paulina Rubio, una de las integrantes originales más famosas de Timbiriche y de mayor proyección internacional. ¿Por qué no firmó? ¿No la invitaron? ¿No quiso? ¿No estuvo de acuerdo con el comunicado o decidió mantenerse al margen?
No lo sabemos. Y sería irresponsable asegurar que su ausencia significa que está de acuerdo con la serie. Lo que sí puedo decir es que Paulina tiene suficientes problemas personales y familiares como para involucrarse en otra controversia. Quizá prefirió no echarse otro pleito encima.
Pero regresando al asunto central, hay un tema que me preocupa y, desde mi punto de vista, es el más delicado de.
SASHA SÖKOL Y UNA HERIDA QUE NO PUEDE TOMARSE A LA LIGERA
Estoy hablando de Sasha Sökol. Todos conocemos su historia con Luis de Llano. Sasha denunció públicamente los abusos que sufrió cuando era menor de edad y sostuvo una batalla legal contra el productor, cuya resolución fue confirmada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
No estamos hablando de un chisme de camerino. Estamos hablando de un asunto gravísimo que terminó en una sentencia civil por daño moral. Y ahora una plataforma perteneciente al mismo grupo empresarial que durante tantos años fue la casa profesional de Sasha presenta una serie que aborda aquella época e incluye ese episodio de su vida.
¡Qué delicado!
¿Cómo van a representar lo sucedido? ¿Qué tratamiento darán al personaje de Sasha? ¿Qué tanto será realidad y qué tanto ficción? ¿Habrá sensibilidad o buscarán provocar escándalo y audiencia? Quiero ser muy claro, todavía no hemos visto la serie completa y sería injusto condenarla antes de conocer su contenido.
Existen obras de ficción inspiradas en personajes y acontecimientos reales, pero esa libertad no elimina la responsabilidad ética de quienes escriben, producen y comercializan estas historias. Mucho menos cuando se trata de una mujer que ha tenido el valor de enfrentar públicamente un episodio de abuso sufrido durante su adolescencia. No se vale convertir el dolor ajeno en un simple recurso dramático.
Timbiriche representa una parte importantísima de la historia musical de México. Sus canciones acompañaron a generaciones enteras, sus integrantes crecieron frente a las cámaras y todos conocemos una parte de sus historias.
Pero detrás del éxito también hubo problemas, rivalidades, amores, separaciones y experiencias que solamente ellos conocen a profundidad. Por eso me parece muy serio que seis protagonistas hayan tenido que aclarar públicamente que ésta no es su versión. Vamos a ver qué sucede con la serie. Tengo muchísimo interés en verla, pero también creo que la audiencia debe distinguir entre una ficción televisiva y la verdad de quienes vivieron los acontecimientos.
Porque una cosa es hacer televisión y otra muy distinta es jugar con la vida de las personas.
SANTA FE KLAN: EL HOMBRE DETRÁS DEL RAPERO
Cambiando radicalmente de tema, este sábado, a las ocho de la noche, no se pierdan por Imagen Televisión una nueva emisión de El minuto que cambió mi destino… Sin censura.
El invitado es extraordinario: Santa Fe Klan, un muchacho de Guanajuato que se ha convertido en uno de los representantes más importantes del rap mexicano. No nació rodeado de reflectores, grandes productores o compañías dispuestas a convertirlo en estrella. Ha construido su camino a pulso, con talento, trabajo, terquedad y una personalidad sin igual.
Pero su historia no sólo está marcada por el éxito. También ha enfrentado dificultades personales, problemas relacionados con las adicciones, momentos complicados y comportamientos que le han generado controversias.
Y precisamente de eso trata nuestra conversación.
No se encontrarán con una entrevista para quedar bien ni con preguntas cómodas. Van a conocer a un ser humano con contradicciones, tropiezos y una historia de lucha.
Porque detrás de los tatuajes, del lenguaje de la calle, de las canciones y de esa imagen de hombre duro, existe una persona sensible que tiene mucho que contar.
Les confieso que fue una conversación que disfruté enormemente. Nos reímos, abordamos asuntos fuertes, hablamos sin rodeos y hubo momentos verdaderamente crudos.
Santa Fe Klan tiene algo que no se puede comprar con dinero: autenticidad. Puede gustarte o no su música, puedes estar de acuerdo o no con su comportamiento, pero es imposible negar que ha conseguido conectar con millones de personas que ven reflejadas en él sus propias historias. Por eso estoy convencido de que esta entrevista va a sorprenderlos.
Este sábado, ocho de la noche, por Imagen Televisión, Santa Fe Klan en El minuto que cambió mi destino… Sin censura. Se los digo desde ahora: se van a ir de espaldas. Y no solamente por las revelaciones, sino por conocer el enorme corazón que hay detrás de uno de los personajes más singulares de la música mexicana.
