Walmart opera en México 3,351 unidades en distintos formatos de autoservicio y club de precios. Es una compañía que, por su escala, ayuda a entender cómo se está comportando el consumo, y los datos correspondientes al segundo trimestre, entre abril y junio, no son muy alentadores.
La compañía reportó que sus ventas a unidades iguales, aquellas con más de un año en operación en México, tuvieron un avance de 1.8%, con una inflación promedio entre abril y junio de 3.92 por ciento. Es el resultado más débil para un segundo trimestre, por lo menos en los últimos 11 años. En todo ese periodo sólo hubo un trimestre peor, el primero de 2021, cuando todavía pesaban los efectos de la pandemia.
En su llamada con inversionistas, Walmart de México dijo que el Mundial no generó el impulso al consumo que se esperaba, lo cual es consistente con lo que reportó la ANTAD. Sus ventas comparables del segundo trimestre tuvieron un desempeño de 0% y, de acuerdo con lo que me dijo en entrevista su presidente, Diego Cosío, junio fue el mes más débil desde 2014 si se excluyen los años de pandemia.
Ya con más datos, el sector restaurantero tampoco experimentó un impulso mundialista. De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), la derrama del sector quedó 20% abajo de lo previsto. Su presidente, Ignacio Alarcón, me dijo que no sólo no aumentaron las ventas como esperaban, sino que el consumo disminuyó frente a junio de 2025.
ACTIVIDADES TERCIARIAS
El panorama del consumo que comienza a dibujarse en el segundo trimestre genera preocupación por un estancamiento económico. En 2025, si bien el desempeño económico apenas mostró un avance de 0.8%, el consumo se mantuvo resiliente. Sin embargo, en el primer trimestre del año, los datos del PIB reflejaron una caída trimestre a trimestre de las actividades terciarias de 0.4%, la disminución más pronunciada desde el tercer trimestre de 2021. La actividad industrial también ha estado afectada por la falta de inversión, consecuencia de la incertidumbre que se arrastra por la reforma al Poder Judicial y la revisión del T-MEC.
A eso se suma un costo que ya está en vigor: el sector automotriz resiente los aranceles de la Sección 232 sobre el contenido no estadunidense de los vehículos, y el acero y el aluminio enfrentan tarifas de hasta 50 por ciento. Si esa debilidad de las actividades terciarias se extiende más allá del segundo trimestre, dejará de ser coyuntural.
LA INVERSIÓN
En un discurso del 12 de abril de este año, en el contexto de la inauguración del primer polo de desarrollo en Huamantla, Tlaxcala, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que el Estado no puede solo y necesita coordinarse con el sector privado. Con ello da acuse de recibo de las demandas del empresariado que pide cambios que impulsen la inversión.
El dato de la Formación Bruta de Capital Fijo de abril generó optimismo, con un crecimiento anual de 5.9% con cifras originales. No obstante, en el acumulado de enero a abril, la inversión todavía cae 1%, con un retroceso de 2.2% en la privada frente a un avance de 7% en la pública. El repunte del mes tampoco vino de la ampliación de capacidad productiva: lo explican la construcción residencial y la maquinaria importada, mientras la nacional cayó 11% anual.
En conclusión, no se debe dar por descontado que el consumo siga compensando la debilidad de otros sectores como la manufactura automotriz. Los soportes de la economía de los últimos años parecen estar llegando a sus límites.
