La necesaria nueva movilidad laboral en Norteamérica
Tanto el presidente López Obrador como el canciller Ebrard han sido enfáticos en la urgencia de redoblar los esfuerzos de la diplomacia mexicana para fortalecer los mecanismos de movilidad laboral en América del Norte. La idea de fondo es sencilla y también ...
Tanto el presidente López Obrador como el canciller Ebrard han sido enfáticos en la urgencia de redoblar los esfuerzos de la diplomacia mexicana para fortalecer los mecanismos de movilidad laboral en América del Norte. La idea de fondo es sencilla y también pertinente: la fuerza laboral de México y de Centroamérica es un factor clave para fortalecer la recuperación económica pospandémica en Estados Unidos —y también en Canadá. Una oferta laboral más robusta ayudaría también a hacer frente a las presiones inflacionarias que enfrentamos en Norteamérica. También, y no menos importante, mejorar nuestros mecanismos de movilidad laboral es un paso en la dirección correcta hacia flujos migratorios más ordenados, seguros y regulares en nuestro continente, un objetivo común para México, Canadá y Estados Unidos.
La necesidad de mejorar la movilidad laboral en la región es evidente. Basta, por ejemplo, con consultar la primera plana de hace una semana en The New York Times. El artículo titulado “¿Dónde están los trabajadores ausentes en EU?” es claro y contundente: “mientras EU emerge de la pandemia, los empleadores están desesperados por contratar. Si bien la demanda de bienes y servicios se ha recuperado, la oferta de trabajo ha quedado corta, limitando a la economía”. La misma nota explica que la demografía de una fuerza de trabajo que envejece y los frenos a la migración legal explican esta falla del mercado laboral en EU. Esa misma necesidad de trabajadores explica en gran medida la llegada de migrantes indocumentados, como recientemente señaló el Cato Institute, a lo que se suman políticas que, en vez de incentivar la migración laboral temporal y regular, generan confusión entre potenciales migrantes.
En este contexto, desde la Unidad para América del Norte hemos, precisamente, reforzado nuestras acciones, políticas y programas para mejorar los mecanismos de movilidad laboral. El Grupo de Trabajo Binacional de Movilidad Laboral entre México y EU explora mecanismos de cooperación para reclutar trabajadoras y trabajadores en México y el norte de Centroamérica y canalizarlos hacia las visas H2 —es decir, hacia una avenida de trabajo regular. Además, buscamos dinamizar y aumentar el uso de las visas TN que contempla nuestra arquitectura norteamericana, tanto con EU como con Canadá. Se trata de un esfuerzo de la Cancillería y el Sistema Nacional de Empleo de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en conjunto con USAID y los Departamentos de Estado y Trabajo de EU.
Mejorar y aumentar las vías de movilidad no puede leerse —no debería— sin su complemento natural: el fortalecimiento de los derechos laborales. El objetivo de la Secretaría de Relaciones Exteriores no es sólo expandir el acceso a trabajo de manera ordenada, segura y regular, sino hacer valer los derechos de nuestros connacionales en el exterior. En consecuencia, buscamos mejorar los intercambios de información entre las autoridades mexicanas, estadunidenses y canadienses sobre las empresas que no respetan los derechos laborales de nuestros paisanos.
En ese mismo sentido, la semana pasada concluimos la Primera Semana de los Derechos Laborales en Canadá. Tras el ejercicio número catorce en Estados Unidos replicamos nuestro programa en la red consular de México en Canadá con resultados alentadores: los consulados y la Embajada de México en Ottawa recibieron a más de 3,000 personas. Llevamos a cabo visitas a granjas y centros de trabajo, y ofrecimos talleres y capacitaciones con la participación de autoridades laborales federales, provinciales y locales, junto con organizaciones comunitarias.
De este modo, buscamos que las ofertas laborales en Norteamérica se ofrezcan en condiciones dignas y con pleno respeto a nuestras respectivas leyes y al marco internacional. Es una condición indispensable que los tres países suscribimos en la Declaración de Los Ángeles sobre Migración y Protección.
*Abogado y maestro en políticas públicas.
Jefe de la Unidad para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores
