Trabajo infantil y desigualdad en México
A nivel mundial, la explotación infantil laboral arroja cifras alarmantes en la agricultura, ganadería, turismo sexual, así como en actividades de mendicidad. Condiciones latentes desde hace décadas sin poderse desterrar en prácticamente ninguna parte del planeta. El ...
A nivel mundial, la explotación infantil laboral arroja cifras alarmantes en la agricultura, ganadería, turismo sexual, así como en actividades de mendicidad. Condiciones latentes desde hace décadas sin poderse desterrar en prácticamente ninguna parte del planeta.
El abandono de niñas y niños es otro fenómeno social en el que existe una enorme deuda; desde aquellos que son sustraídos de sus padres por haber éstos cometido algún acto ilícito, como las y los niños víctimas de violencia familiar o los casos de padres adolescentes que optan por abandonarlos, y del drama de quienes han sido arrojados a la calle y a quienes nombran “niños de nadie”, pero en realidad son niños de todos.
Las historias donde una vez más se confirma que “infancia es destino”, como lo afirmó Sigmund Freud, nos lleva a tener casos tristemente célebres, como el del “niño sicario” o de adolescentes norteamericanos que se convierten en homicidas múltiples al cobrar venganza de bullying, discriminación, entre otras patologías sociales.
El derecho al trabajo, con todas sus condicionantes sociales que debe tener, como el retiro digno, servicio médico, la satisfacción de tener bienes patrimoniales, es algo que no alcanza a llegar todavía a la población mundial. La tasa de desempleo, los trabajos mal pagados y la ausencia de seguridad social crean un vínculo para la reflexión entre los derechos de la niñez y del trabajo; más allá de su celebración calendárica, es motivo de un gran debate para convertir a nuestro país en un santuario de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, y una perspectiva global que garantice que nuestra infancia no vivirá las condiciones laborales que sus generaciones anteriores padecieron.
En nuestro país, el 56.2% de la población de entre 5 y 17 años trabajó en ocupaciones no permitidas, siendo su empleador un familiar, y el 29% como forma de aportación económica al núcleo familiar, según información de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (2019) que realiza Inegi. Al respecto, la Ley Federal del Trabajo, en su artículo 175, define las ocupaciones no permitidas: en resumen, queda prohibida la actividad de menores de edad en establecimientos no industriales después de las 10 de la noche, expendios de bebidas embriagantes, cantinas, tabernas y centros de vicio, trabajos susceptibles de afectar su moralidad o buenas costumbres, así como actividades peligrosas o insalubres.
Estudios revelan que el cerebro humano concluye su desarrollo completamente hasta los 24 años de edad, por eso el uso de sustancias psicotrópicas, tabaco y alcohol deben prohibirse para menores de 21 años cuando menos.
En México existe experiencia recabando información específica sobre el trabajo infantil que data de 1997. El fortalecimiento de nuestra legislación, donde ha habido avances interesantes, como el interés superior del menor a grado constitucional, debe tomarse como base en todos los sectores de la vida pública de México, principalmente en la educación, salud, cultura y deportes, toda legislación debe aplicar sin distingos tanto en el diseño legislativo como en la aplicación administrativa y judicial.
Por otra parte, la adopción de menores ha disminuido drásticamente a nivel global, la deshumanización ha llevado a utilizar animales domésticos en sustitución de la adopción de niñas y niños, ya sea por condiciones legales, pero principalmente por la ausencia de cultura de adopción.
Hay instituciones de reconocida nobleza en el rescate de niñas y niños en condición de calle, como la historia de Ministerios de Amor, A.C. (ministeriosdeamor.org.mx), que en 30 años ha rescatado a más de 20 mil niñas y niños, otorgándoles las condiciones mínimas para su desarrollo. De Ministerios de Amor hay historias de nuevas familias, profesionistas, empresarios y servidores públicos honrados y productivos, algunos de ellos ahora prestan sus servicios en la organización y son el resultado de la filosofía que son hijos de todos, hijos de México.
