El peso mexicano y el retorno de la confianza

Ricardo Peralta Saucedo

Ricardo Peralta Saucedo

México correcto, no corrupto

Durante décadas, México enfrentó devaluaciones, inflación, crisis financieras y episodios de incertidumbre que marcaron su desarrollo económico. Desde las turbulencias de los años setenta hasta las vulnerabilidades del inicio del siglo XXI, la estabilidad monetaria parecía una meta lejana. Hoy, sin embargo, el peso mexicano se ha consolidado como la principal moneda de América Latina y una de las divisas emergentes más relevantes del mundo. No se trata de una percepción subjetiva. Datos del Banco de Pagos Internacionales ubican el peso entre las monedas más negociadas del planeta y como la divisa latinoamericana con mayor liquidez. Esta posición responde a factores económicos e institucionales que explican el papel actual de México en los mercados internacionales. 

La historia económica demuestra que la confianza en una moneda se construye con estabilidad política, fortaleza institucional y disciplina financiera. En México, los años recientes marcaron un punto de inflexión. La administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador impulsó una estrategia basada en disciplina fiscal, inversión en infraestructura, fortalecimiento del mercado interno y programas sociales orientados a incorporar a millones de personas a la actividad económica. Estas políticas también tuvieron efectos económicos. El aumento del consumo fortaleció el comercio local, los servicios y la actividad productiva regional, generando un mercado interno más sólido y una economía con mayor capacidad para enfrentar escenarios internacionales adversos.

La llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo representó la continuidad de una ruta económica centrada en la estabilidad y la certidumbre. La conducción hacendaria encabezada por el secretario Edgar Amador Zamora ha contribuido a mantener la confianza de los mercados, reducir presiones inflacionarias y atraer inversiones vinculadas a la relocalización productiva. La disminución de la inflación refleja una política económica orientada a equilibrar crecimiento, estabilidad monetaria y bienestar social. Esta combinación ha fortalecido la percepción internacional de México como una economía confiable y con visión de largo plazo.

El fortalecimiento del peso también responde a la posición estratégica de México. La integración de América del Norte, el T-MEC, la expansión de infraestructura y la relocalización de cadenas productivas han convertido al país en un destino atractivo para la inversión global. Cada nueva inversión incrementa la demanda de pesos y fortalece la moneda nacional.

A ello se suma una política comercial más diversificada. México amplía sus vínculos con economías como Brasil, China, la Unión Europea y Japón, abriendo mercados y atrayendo capital. Esta estrategia reduce dependencias, mejora la competitividad y consolida al país como un puente entre distintas regiones del mundo. La magnitud de este fenómeno se refleja en los mercados financieros. El peso es hoy la moneda más líquida de América Latina y una referencia para evaluar economías emergentes, con operaciones en centros financieros de Asia, Europa y América.

En este contexto, el Mundial trasciende el ámbito deportivo. Como anfitrión, junto con Estados Unidos y Canadá, México proyecta una imagen de estabilidad, capacidad organizativa y fortaleza institucional. Además del impacto turístico y comercial, el evento abre nuevas oportunidades de inversión y cooperación internacional.

Vista en perspectiva histórica, la coincidencia entre el fortalecimiento del peso y la realización de un evento global de esta magnitud resulta significativa. Tras décadas de crisis y transformaciones económicas, México presenta hoy estabilidad macroeconómica, menor inflación, mayor inversión extranjera y una moneda con creciente relevancia internacional.

Estos resultados contrastan con pronósticos que anticipaban deterioro económico o pérdida de confianza. Los indicadores muestran una economía que continúa atrayendo inversión productiva y una moneda que fortalece su posición en el sistema financiero global.

La fortaleza del peso mexicano es más que una cifra cambiaria. Refleja un proceso orientado a equilibrar estabilidad financiera, crecimiento e inclusión social. En los mercados representa confianza; para millones de mexicanos, simboliza un país con mayor capacidad de desarrollo y una presencia renovada en el escenario internacional.