Las mujeres al frente
Las familias encabezadas por las mujeres han ido en crecimiento.
Como nunca antes en la historia de México, el próximo 8 de marzo la presencia en la vida pública de organizaciones y movimientos feministas se convierte en un factor de igualdad de género que juega un papel cada vez más relevante de la actividad política, legislativa, judicial y de gobierno.
La agenda pendiente aún es muy larga, tan importante como garantizar los derechos humanos para todas y todos.
En la pandemia de covid-19, la de por sí agraviada condición laboral de las mujeres se vio todavía más mermada, pues, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), casi 14 millones de mujeres perdieron sus empleos de manera definitiva, primordialmente en América Latina.
Las familias encabezadas por las mujeres han ido en crecimiento, donde, además de ser el pilar económico, son el eje de desarrollo de sus descendientes al encontrarse haciendo roles muy distintos a los de hace 10 años. Las madres adolescentes, donde México ocupa el primer lugar mundial, tienen restringida la posibilidad de educación y oportunidades laborales por no contar con los eslabones suficientes para encontrar el cumplimiento de sus derechos sociales mínimos.
Por lo que hace a la violencia física, sexual, económica y psicológica ejercida en contra de las mujeres, también se ha incrementado y se agudizó en la pandemia. El feminicidio ha sido la constante en las estadísticas, sobre todo contra las que se ubican entre los 10 y los 25 años.
Las mujeres en México han trazado una ruta de defensa en su participación y diseño de políticas públicas, sin embargo, la gravedad del asunto debe ser una prioridad en la agenda política de los gobiernos locales y el federal, se deben potencializar las figuras de liderazgo de mujeres con alto sentido social que luchan por los derechos del gremio, donde se incluye a las amas de casa, campesinas, indígenas, madres de familia, estudiantes, legisladoras, buscadoras políticas y todas aquellas que puedan ser ejemplo para el gran conglomerado vulnerable.
Se debe crear una gran alianza que vincule a todas las organizaciones feministas para mantener una lucha uniforme y sistemática para el diseño y cumplimiento de las políticas públicas con participación activa que dé continuidad y tenga como resultado disminuir y eliminar las tasas de desigualdad que, a su vez, causan la imparable violencia e impunidad en México y en el mundo.
Nuestro país tiene una riqueza inagotable de mujeres valiosas, artistas espléndidas, juzgadoras de alto calibre, profesionistas altamente capacitadas, pero también un preocupante porcentaje de mujeres sin oportunidades, sobreviviendo a su suerte.
Es una responsabilidad de todas y todos facilitar e impulsar los derechos para las mujeres, sirva esta fecha para reconocer su lucha y para recordarnos el largo camino que aún queda por recorrer.
