La fundación de una nueva sociedad civil

La vida política tiene a la sociedad civil como organizaciones utilizadas por intereses políticos o económicos para obtener beneficios que solamente les satisfacen a sus patrocinadores.Es urgente una renovación de la sociedad civil a través de las organizaciones que ...

La vida política tiene a la sociedad civil como organizaciones utilizadas por intereses políticos o económicos para obtener beneficios que solamente les satisfacen a sus patrocinadores.

Es urgente una renovación de la sociedad civil a través de las organizaciones que se han identificado con distintas causas, como la política, la ambiental, educativa, de lucha contra ciertos delitos y en defensa de diversos derechos en particular. Pero, hoy, ¿qué tanto estas organizaciones realizan honestamente sus actividades como objetos sociales?; las que han utilizado ciertos temas de afectación a la sociedad terminan siendo utilizadas como ariete político contra el gobierno en turno.

Una extorsión como la que también realizan algunos medios de comunicación y seudoperiodistas. Fundar la nueva sociedad civil es recomponer el tejido social donde los ciudadanos se vean representados con beneficios reales, no dádivas, sino el otorgamiento de derechos constitucionales plenos.

Los ciudadanos, así como ejercen su voto y han definido el destino de este país, deben orientar sus decisiones con los gobernantes que los escuchen y les den soluciones a sus problemáticas.

La refundación de las organizaciones de la sociedad civil debe participar activamente en el universo político, esta es una forma de profundizar la democracia. Se tiene que densificar a la sociedad civil más allá de las elecciones.

La nueva sociedad civil mexicana debe obtener sus propios recursos y dejar de depender de financiamientos públicos o privados, ni nacionales ni extranjeros, debe subsistir como ejes autogeneradores, y donde el trabajo profesional y técnico logre tener un peso moral sobre la emisión de sus opiniones y por encima de los compromisos políticos o económicos que se pudieran confabular de manera siniestra.

Hay un serio desgaste de múltiples organizaciones de la llamada sociedad civil por sostener carteras particulares que, específicamente, no contribuyen al desarrollo nacional, sólo cumplen objetivos como proyectiles en contra de los adversarios políticos, esta crisis de credibilidad hace que se tenga la necesidad de refundar.

Exactamente lo mismo ocurre con las agendas de medios electrónicos y tradicionales de comunicación, tienen algunas alianzas para satisfacer a ciertos grupos de interés, donde de manera coordinada realizan campañas sumamente predecibles y cada vez con menos calidad de información, todo se concentra en dichos y notas periodísticas pagadas.

Hay miles de portales de información en la red, de todas las calidades y calibres, pero aún siguen siendo considerados como aspirantes a las grandes ligas. La sociedad civil está siempre expectante y se ha convertido en la más estricta auditora y jueza del trabajo que tanto las organizaciones como los medios de comunicación realizan de manera diaria.

La nueva sociedad civil mexicana, aparte de independiente, debe tener claro quiénes son sus adversarios, éstos son los que mienten, los que roban y extorsionan para difamar; los que no desean transformar, sino mantener prácticas del pasado que tienen que desaparecer. Acostumbrémonos a hablar de la nueva sociedad civil mexicana, que también forma parte de la transformación de México.

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