La enorme carga de la seguridad en México
En nuestro país existe una amplia gama de cuerpos de seguridad pública, que, aun con la visión de seguridad y protección ciudadana, es de las más diversas a nivel mundial, siendo reconocidas por la ley: las policías comunitarias, policías rurales, municipales, ...
En nuestro país existe una amplia gama de cuerpos de seguridad pública, que, aun con la visión de seguridad y protección ciudadana, es de las más diversas a nivel mundial, siendo reconocidas por la ley: las policías comunitarias, policías rurales, municipales, estatales, de investigación, ministeriales y a nivel federal se reconocen a las fuerzas federales como parte de este enorme catálogo.
La adscripción, los ascensos, las condiciones generales de trabajo, salarios, prestaciones sociales, derechos laborales, capacitación y sistemas de retiro son tan disímbolos como variadas las funciones de las mencionadas corporaciones.
Así nos encontramos con que la policía comunitaria subsiste por la cooperación voluntaria que otorga la ciudadanía, donde no se garantiza ninguna prestación ni mucho menos alguna forma de capacitación o derecho laboral como, por ejemplo, el grado de un coronel que puede ganar hasta poco más de 70 mil pesos en la Guardia Nacional.
La adscripción de la Guardia Nacional como ente administrativo a la Secretaría de la Defensa Nacional, ya sea a través de una reforma a la Constitución o reforma a alguna ley secundaria o incluso la imposibilidad política y legal para que ello trascendiera, no resuelve la homologación que deberían tener todos los cuerpos de seguridad para brindar un resultado definitivo en contra de la delincuencia común y la organizada.
En caso de que la Secretaría de la Defensa Nacional asumiera tal responsabilidad, resultaría sumamente positivo que todas las instancias de seguridad del país tuvieran acceso a los beneficios que puede tener una dependencia federal, para empezar, el salario y la capacitación y, por supuesto, los mismos derechos laborales.
La Secretaría de la Defensa Nacional es la que tiene el control de todas las licencias colectivas de portación de armas de todas las secretarías de seguridad pública, fiscalías y policías municipales, son objeto de pase de revista consuetudinaria. En un ambicioso proyecto de Seguridad Pública Nacional, tanto la Guardia Nacional como las distintas dependencias encargadas de la seguridad pública deberían tener una capacitación policiaca integral que va desde las materias básicas de derecho constitucional, penal y administrativo, seguridad nacional, pública e interior, criminología, técnicas de investigación, inteligencia, contrainteligencia y atención especializada y segmentada para todas las tareas que se realizan según la incidencia y tipología delictiva.
Es una enorme carga, además del control del Ejército y la Fuerza Aérea, pero hoy no existe institución alguna que pueda enfrentar el poder de fuego que tiene el crimen organizado, donde algunos de sus miembros han sido expolicías, a quienes, en su momento, también se les invirtió para “proteger y servir a la comunidad”. Hoy pensar que tenemos la oportunidad de enfrentar los actos de violencia con policías locales mal remunerados, con poco armamento y sin espíritu de cuerpo, arrojará el mismo resultado de las últimas décadas.
Hoy se debe erradicar a los generadores de violencia a través de técnicas de inteligencia y, donde se requiera, con el uso legítimo de la fuerza que también proporciona el Estado de derecho. Esperando que esta sea la última de las acciones por utilizar.
Debemos tener claro que no en todas las zonas del país se percibe igual la delincuencia y la violencia y cada lugar requerirá una atención regional con base a la información estadística que hayan presentado. La misión es pacificar.
