Adán Augusto López Hernández, el ecuánime
En su papel como secretario de Gobernación, demostró ser el funcionario más eficiente en ese encargo de los últimos 50 años.Los mexicanos posrevolucionarios buscaron un modelo de sistema político para evitar a toda costa cualquier idea cercana al porfiriato. Madero ...
- En su papel como secretario de Gobernación, demostró ser el funcionario más eficiente en ese encargo de los últimos 50 años.
Los mexicanos posrevolucionarios buscaron un modelo de sistema político para evitar a toda costa cualquier idea cercana al porfiriato. Madero izó muy alto la bandera revolucionaria de la “no reelección”, el incumplimiento de este enorme principio trae muy malos recuerdos, pues sería la antítesis de nuestra incipiente democracia; debe ser una matriz que tiene que preservarse como antídoto del autoritarismo. Gracias a ese principio de “no reelección” se crea un ambiente similar a la renovación de esperanzas optimistas con una visión de continuidad con cambio para el sexenio que venga; es ocasión para ratificar, rectificar o variar el sentido de la vida pública y, sobre todo, atender con minuciosa precaución el “efecto del péndulo”.
Adán Augusto López Hernández, en su papel como secretario de Gobernación, demostró ser el funcionario más eficiente en ese encargo de los últimos 50 años; ciertamente, todos han tenido las mismas atribuciones, pero la permisividad y el entendimiento de las facultades cobra enorme importancia cuando en tiempo récord logró resolver crisis políticas como la del naufragio en el que se encontraba el Senado de la República. La influencia y sutileza política ante los 32 Congresos estatales para allanar el camino legislativo de la agenda nacional en temas de profundo interés, como la participación de la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas en la Seguridad Pública; la consolidación y observancia en los bienes nacionales estratégicos como el litio; por sólo mencionar algunas relevantes.
Para nadie es secreto que los acontecimientos de la semana pasada han creado un ambiente de, por lo menos, incomodidad ante el incumplimiento expreso de los acuerdos que los seis aspirantes suscribieron en el proceso interno del partido Morena. La máxima del derecho romano: Pacta sunt servanda, debe acatarse, sin embargo, estos exabruptos asoman un escenario más que esclarecedor de cómo actuarían uno y otro aspirante teniendo en sus manos el ejercicio del poder.
Adán Augusto López Hernández ha mostrado la ecuanimidad y templanza que solamente dan los años del ejercicio de la política, ahora se encuentra por encima de los arrebatos y caprichos, y se concentra solamente en cumplir una agenda disciplinada que obedece a un talento natural, una capacidad que le permite distinguirse como un político profesional que perfectamente puede enfrentarse a cualquier desafío de un país tan convulso como el nuestro, donde se requieren verdaderos patriotas, personas leales y estables, y alguien que permita que México siga siendo observado a nivel mundial como un país de estadistas que toman muy en serio la política.
Adán Augusto López Hernández surge sorpresivamente como el orador que un foro expectante necesitaba escuchar; hoy, en la elección más importante de la vida contemporánea de México, no se puede arriesgar la lucha de un movimiento que tiene décadas en alguien que no sea factor de unidad y que haya desviado el camino de manera escandalosa, teniendo a millones de mexicanos como testigos.
- México vive una revolución permanente, y para ello se necesitan capitanes de navío y generales muy bien adiestrados y comprometidos, y un líder que ocupe el honroso lugar de dirigirlos, Adán Augusto López Hernández es el indicado.
