The New York Times fue preciso desde el encabezado de su artículo: “Estados Unidos presiona a México para entregar un premio en seguridad antes de las elecciones intermedias”. Como subencabezado afirmó: “La administración Trump quiere una victoria pública pronto, además de una ruta para fuerzas militares de Estados Unidos en México”. Este artículo salió el sábado 24 de octubre. Se refiere a las intermedias a realizarse en una semana, el próximo martes 3 de noviembre en EU. Por la brevedad de los plazos, y por la intención expresada en los encabezados del artículo, se puede deducir, sin la menor duda, que la presión que ejerce Washington sobre Palacio Nacional para llegar a un acuerdo ha de ser muy fuerte. Mientras Sheinbaum ha referido recientemente que “habrá un acuerdo sobre el T-MEC antes de las intermedias”, llama la atención la desconexión entre México y EU. Trump habla de “un acuerdo”, no necesariamente del T-MEC. Ebrard también sugiere la inmediatez de un acuerdo entre Washington y México, sin Canadá.
El New York Times ni siquiera menciona el T-MEC. Este hecho es relevante porque quiere decir que, si siguen las negociaciones sobre el T-MEC entre los dos países, será solamente para presionar en el terreno de la seguridad. La verdadera prioridad de EU en su relación con México es la presencia de cárteles en su frontera sur. Le preocupa más la existencia de ejércitos irregulares de narcotraficantes con drones que las posibles modificaciones a la relación comercial, que básicamente podría quedar como está actualmente, y seguirá fluyendo satisfactoriamente, incluso para México, a pesar de los aranceles impuestos por Trump. Es relevante el grupo de periodistas que colaboraron en la confección del artículo. Fueron seis reporteros que se han dedicado a cubrir México durante el último trienio de Trump: Steve Fisher, Jack Nicas, Eric Schmitt, Maria Abi-Habib, Julian E. Barnes y Zolan Kanno-Youngs. El artículo retoma confirmaciones anónimas de autoridades de ambos lados de la frontera. Todos confirmaron que EU recientemente le presentó al gobierno de México un memorándum proponiendo una ruta posible para permitir que personal de seguridad estadunidense pueda acompañar a México en sus operativos contra los cárteles en México. El memo incluía varias otras “áreas” donde Washington quiere estar más involucrado.
El artículo retoma citas de Trump donde establece que para EU es absolutamente inaceptable que organizaciones terroristas extranjeras operen y controlen amplios territorios de México, incluyendo en la zona fronteriza entre los dos países.
El artículo mencionó que el gobierno mexicano declinó cualquier comentario. Esa respuesta es fiel a su método de operación: siempre declina cualquier oportunidad para dar información a los ciudadanos mexicanos acerca del verdadero estado de las negociaciones que lleva con EU. Todo de lo que se entera México acerca de las negociaciones viene de una versión estadunidense. Este artículo es prueba fehaciente de ello. Sucede lo mismo en las negociaciones del T-MEC entre los tres países. El gobierno mexicano sólo da informes parciales e interesados acerca del curso de esas conversaciones. En el caso del memorándum que México habría recibido de Washington, negar cualquier respuesta es escudarse en la oscuridad para no tener que reconocer que sí se recibió y que hay una conversación en curso. Y que sí, también, hay mucha presión de Trump para recibir una respuesta positiva al memo.
La respuesta indirecta que dio México al memorándum fue acusando al exfiscal chihuahuense César Jáuregui de traición a la patria por haber permitido que operaran elementos de la CIA en el caso públicamente conocido donde fallecieron dos estadunidenses en Chihuahua. El acto acusatorio de la Fiscalía General de la República es la respuesta oficial de México a Trump. A partir de la respuesta mexicana se puede concluir que no habrá “un acuerdo espectacular” entre México y EU antes de las elecciones intermedias. Se puede esperar algún anuncio de bajo grado para cubrir el expediente después de que tanto Trump como Sheinbaum aseguraron un acuerdo espectacular antes de las intermedias estadunidenses.
Sería ingenuo suponer que Trump rebaje sus presiones hacia México si sufre una derrota, grande o pequeña, en las intermedias. Lo más lógico es que regrese más agresivo que nunca. Aplica el mismo método de AMLO. Pero, bueno, esa será otra etapa y otra historia.
