Injerencia estilo Morena

Según la interpretación sobre “injerencia” dada por Sheinbaum ayer en el evento del Monumento a la Revolución, es un camino en un solo sentido. De allá para acá. De Estados Unidos contra México que, firme, defiende su soberanía. “México no es piñata de nadie”, afirmó la Presidenta. Fue un discurso lleno de lugares comunes, sobre los logros no confirmados del gobierno de  Morena, aderezado con un mensaje muy claro contra EU. Cuestionó los indictments de un gran jurado estadunidense sobre el vínculo entre Morena y el narcotráfico. Le parece sospechoso el uso de esos instrumentos jurídicos y cuestiona su intencionalidad.

Subyace en su discurso un giro autárquico y de alejamiento de México de una relación funcional con Estados Unidos. No es una ruptura pactada. Es una advertencia, sin camino de retorno. Hizo explícita su verdadera preocupación: “quieren intervenir en las elecciones de 2027”. Además, quiso revertir la acusación de que ella y su partido representan el narcoterrorismo. Afirmó que los verdaderos socios del narcotráfico son el PRI y el PAN. Con ello, asegura que su partido y su gobierno no protegen al narcotráfico, señaladamente el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación. Para no contradecirse por su defensa a ultranza de Rocha, evadió mencionar lo que hará con los inculpados por los indictments estadunidenses. 

Como telón de fondo está el recuerdo de la liberación que logró López Obrador con el general Cienfuegos y su miniproceso, que derivó en su liberación y posterior otorgamiento de reconocimientos por “su servicio a la patria”. ¿Piensa Sheinbaum hacer lo mismo: un miniproceso y su liberación? Los inculpados que se entregaron a EU obviamente no piensan igual que la Presidenta. Temen por sus vidas, y no confían ni en la Presidenta ni en Morena. Sheinbaum no explica por qué México puede intervenir en los procesos electorales de otros países, mientras arenga contra Estados Unidos por hacer lo mismo. Honduras, Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina han recibido apoyos directos en dinero y soporte político-organizativo por parte de México. El instrumento “secreto” de México para intervenir en otro país se llama el Canal RED. El gobierno financia este proyecto de Pablo Iglesias, español, a través de contratos y apoyos opacos que nunca han sido explicados ni justificados por parte de muchas dependencias federales. Las secretarías de Salud, Bienestar, Seguridad Pública, Gobernación, Educación y Comunicaciones y Transportes han financiado este proyecto político. La empresa de Iglesias se llama Agitprop Iglesias Armendáriz S. de R.L. de C.V. Esta empresa es la operadora del Canal RED en México. Y es el instrumento a través del cual México interviene en las elecciones y los procesos políticos de otros países de AL, y también en España. El Canal RED intervino activamente en las elecciones en Honduras. Es el instrumento político injerencista que utilizan Sheinbaum y Morena  para intervenir en las elecciones de otros países, tratando de lograr que sean electos líderes proclives al morenismo. Por la composición del equipo de Iglesias es evidente que el gobierno mexicano también ha dado su beneplácito para que promueva los intereses geopolíticos rusos en México y en AL.

En su discurso presidencial, atizado por un nacionalismo exacerbado, Sheinbaum expresó la determinación de su gobierno a seguir interviniendo en los procesos políticos de otros países, mientras disfraza sus conductas injerencistas, condenando las conductas del gobierno de EU. El problema es que, a mayor ataque a EU, y a mayor número de indictments contra más gobernadores, legisladores y funcionarios, mayor será la crisis que prefigure, peligrosamente, el colapso del gobierno de Morena. El cálculo político de la Presidenta está fuera de control. No piensa en México. Piensa únicamente en Morena, por efímero que sea.