El inicio de algo nuevo
La marcha fue concebida y organizada por la sociedad civil para exigir a la oposición política que actúe con liderazgo y generosidad

Ricardo Pascoe Pierce
En el filo
Más allá de las cifras de cuántas personas asistieron a las marchas antigobierno en todo el país, lo significativo es el vuelco en el estado de ánimo de la oposición. Probablemente nunca sabremos a ciencia cierta cuántas personas asistieron, pero su impacto político y sicológico se sentirá por mucho tiempo.
Dentro de las muchas y diversas demandas, individuales y colectivas, destacaba la exigencia a los legisladores de oposición de que no defrauden a México, traicionando la confianza de sus electores, cediendo a negociar con un gobierno considerado por muchos como autoritario y corrupto.
Las denuncias criticaban al gobierno de López Obrador por la cancelación del NAIM, por construir el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, por regalar dinero para ganar votos, por no respetar la separación de poderes, por agredir el medio ambiente promoviendo el carbón para generar electricidad, por no licitar obras legalmente, por no rendir cuentas, por no proteger el sistema de salud, por menospreciar la ciencia y la tecnología, por no evaluar a los maestros y… un largo etcétera. Casi todos coincidían en exigir la renuncia del Presidente.
Sin embargo, lo importante no eran únicamente las críticas al gobierno, sino también la exigencia de congruencia hacia la oposición. La marcha fue concebida y organizada por la sociedad civil, ciudadanos sin organizaciones políticas, para denunciar al gobierno federal, al mismo tiempo que exigía a la oposición política que actúe con liderazgo y generosidad.
Ante el letargo, desconcierto y falta de liderazgo del conjunto de la oposición partidista, franjas de la sociedad civil salieron a las calles para exigir una respuesta a la altura del entuerto mexicano. Todos tienen en el imaginario el ejemplo de la crisis venezolana como un referente lejano, pero muy actual, de lo que pudiera progresivamente emerger en México si no se pone un alto a la deriva nacional.
Los partidos están llamados a dejar a un lado sus agendas estrictamente ideológicas para abrazar la idea de que el golpe de timón necesario para frenar el rumbo que está tomando el país podrá ocurrir única y exclusivamente si forman un bloque unitario y sin sectarismos para recuperar el Congreso en 2021. Un bloque de rescate nacional para recuperar el rumbo del desarrollo económico y la democracia política como requisitos indispensables para poder aspira a un futuro mejor.
Algo nuevo en México empezó con esta movilización.