Derrota
• México sufrió una derrota diplomática relevante, al perder su candidata a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos.

Ricardo Pascoe Pierce
En el filo
Otra viñeta de temas que suceden —y se pierden— en el registro histórico de eventos importantes, en medio de las crisis provocadas por coronavirus-desplome de precios petroleros-recesión global.
México sufrió una derrota diplomática relevante, al perder su candidata a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos.
La votación ocurrió esta semana, durante la cual Luis Almagro, excanciller de Uruguay y actual secretario general, fue electo por un segundo periodo de cinco años al frente del organismo interamericano, con el apoyo de 23 gobiernos. En su contra votaron 10 gobiernos que apoyaron a la excanciller de Ecuador, María Fernanda Espinosa.
México apoyó activamente la candidatura de Espinosa, a pesar de que el gobierno de su propio país, Ecuador, no la apoyó. Espinosa también recibió el apoyo de Argentina y varios países del Caricom, guiados por Cuba y Venezuela, aunque ninguno de esos dos países participó en la elección.
En su momento, Almagro fue apoyado por José Mujica cuando era presidente de Uruguay, aunque han tenido discrepancias públicas sobre cómo manejar la situación en Venezuela.
Inexplicablemente, México se alió con los restos del bolivarianismo que quedan en pie en América Latina: el Caricom y la Argentina kirchnerista.
La derrota, además de electoral, fue conceptual, entre el negacionismo de la realidad mexicana, el callejón sin salida económico de Argentina y la irrelevancia del Caricom.
Para México, es una bofetada que le da América Latina al desprecio que AMLO profesa por la región, junto con su entreguismo a Trump y el manejo equivocado de la crisis boliviana y los abrazos a Evo Morales, además del nombramiento del embajador-ladrón Ricardo Valero, otra expresión de desprecio.
Las elecciones se habían complicado inicialmente por la presencia de tres candidatos. Aparte de Almagro y Espinosa, se postuló Hugo de Zela, excanciller de Perú. Sin embargo, éste retiró su candidatura a última hora, viendo que no contaba con los consensos necesarios para avanzar.
A pesar de no contar con el apoyo de su gobierno ni del expresidente Correa, Espinosa quiso colocarse como una candidatura alternativa. Después de la elección, espetó en su blog: “A la OEA le falta un liderazgo legítimo, fuerte, sustantivo”. Afirmó que la “forzada elección, pese a la emergencia por el COVID-19, era indicador de la indiferencia frente a los grandes desafíos que tenemos”.
Insistió en que en el hemisferio no había “un verdadero ente multilateral” y que la OEA “se ha convertido en un campo de batalla, de agresiones”.
¿Es ésa la opinión del gobierno de México? ¿Tan derrotados estaremos?