Tiro de gracia
Definición: “El que se da a quien ha sido fusilado, para asegurar su muerte”.

Ricardo Pascoe Pierce
En el filo
Definición de tiro de gracia: “El que se da a quien ha sido fusilado, para asegurar su muerte”. Recientemente hemos sido enterados del uso consuetudinario del tiro de gracia en México, tanto por parte del crimen organizado como de fuerzas del Estado, en la resolución de conflictos en los cuales se ven, indistintamente, involucrados. Policías de Tabasco acaban de dar el tiro de gracia a varios delincuentes que atraparon vivos. Los mataron a sangre fría y les dieron el tiro de gracia, como dice la definición, “para asegurar su muerte”.
En el caso de Tlatlaya, en el Estado de México, una investigación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos asegura que, como resultado de un encuentro entre soldados y delincuentes, 15 de 22 muertos hallados dentro de una bodega fueron ejecutados por soldados, incluyendo una sexoservidora, ese fatídico 30 de junio de 2014. Según la misma investigación, es posible establecer que recibieron tiro de gracia, a pesar de haberse rendido a las fuerzas militares y encontrarse desarmados. Sus cuerpos fueron movidos de los lugares originales y armas fueron colocadas en sus cuerpos, para crear la falsa impresión de un enfrentamiento. En este caso, también se “aseguró su muerte”.
A partir de la fuga de El Chapo Guzmán de la prisión más segura de México se ha incrementado la violencia entre grupos competidores del narcotráfico, recurriendo, con frecuencia, al tiro de gracia para asegurar la muerte de sus víctimas. Reportes de inteligencia dan cuenta de una guerra sorda entre los rivales del cártel de Sinaloa con éste, quienes consideraban a El Chapo como un dato del pasado. Él regresa con la clara intención de desmentir esa idea, seguramente de la mano de Rafael Caro Quintero.
En el caso de las cinco muertes en la colonia Narvarte, las autoridades están manejando una política de comunicación que logra, fundamente, arrojar una sombra de suspicacias sobre los hechos. Bajo de premisa de que “todas las opciones están bajo investigación”, sueltan información que insinúa, sin decirlo abiertamente, conductas de los muertos alrededor de relaciones ilícitas, conductas sospechosas sin contexto específico y drogas. Incluso, los interrogatorios a funcionarios de Veracruz dan la impresión de que sirven para liberarles de toda vinculación con los sucesos y reducir un contexto político a algo anecdótico e irrelevante. El único detenido lo es por ladrón, no por asesino y mucho menos por ser parte de una conspiración de más largo aliento.
El caso empieza a dar la impresión de que no será resuelto de manera convincente para la opinión pública. Esto porque la autoridad está obligada no sólo a dar una respuesta al caso, sino que sea convincente para la ciudadanía. El Gobierno del Distrito Federal está jugando todo su prestigio en este caso. Recordemos cómo el caso del asesinato de Paco Stanley, mal manejado por el procurador Samuel del Villar, dejó al gobierno de Cárdenas en crisis y descrédito, igual el caso de Digna Ochoa a López Obrador. Éste puede ser la situación de Mancera, teniendo como indicador principal el pésimo manejo comunicacional del caso, aunado a la torpeza de la PGJDF y su seguimiento de “todas las hipótesis” del caso.
Especialmente porque la pista principal del crimen no está en el centro de la investigación. Por el contexto nacional y local, toda investigación de escenarios criminales debe partir de un indicio crucial. En este caso, ese indicio se encuentra en los cinco muertos: el tiro de gracia. Para asegurar que todos ellos estuvieran bien muertos.
@rpascoep
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