Putin decide seguir con su guerra

Durante el último mes, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, declaró en al menos dos ocasiones esporádicas que la guerra en Ucrania estaba llegando a su conclusión o que estaría finalizando de manera próxima. Asimismo, junto con su portavoz, insistió en que podían reunirse en Moscú con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, siempre y cuando estuvieran listos todos los acuerdos para ser firmados.  

La posibilidad surgió y esperanzó, pero sinceramente no es algo nuevo. Ha sido repetitiva la idea desde agosto del año pasado sin poder concretarse por razones bastante obvias. Por ahí, recuerdo que algunos ingenuos se sorprendieron o creyeron que Putin hablaba en serio. Sin embargo, la certeza se esfumó la semana pasada cuando el mismo líder ruso hizo saber desde el principal panel del Foro Económico Internacional de San Petersburgo que la guerra seguiría su curso. Le pidió a sus “hermanos” soldados que siguieran adelante. No había cabida ni intenciones de manera actual para negociar con Ucrania. Era más que obvio. La declaración, por cierto, vino después de una pregunta concreta sobre lo que pensaba de la carta que publicó su homólogo ucraniano horas antes en sus redes sociales sobre la terminación de la guerra en territorio ucraniano, la propuesta de una cumbre Putin-Zelenski y diversas críticas hacia su persona como jefe de Estado.

Ante esto, Rusia decidió no ceder ni caer en juegos ucranianos. Sigue existiendo la posibilidad de cumplir con los objetivos trazados dentro de Ucrania. Al menos, es lo que dice Moscú. El reloj corre, pero no se ven avances. ¿Acaso usted los ve? Las dinámicas han cambiado. Se ve el agotamiento. El desarrollo es bastante distinto al del año pasado.

El cansancio existe en la sociedad rusa. Se siente. No es un secreto. Blogueros y periodistas se quejan de la situación militar en al menos dos frentes, como también, de la verdadera realidad que no se le hace saber al pueblo ruso. Queda la incógnita en saber si a Putin se le dice la verdad en los reportes que le llegan desde Ucrania o si se le suaviza la información. La narrativa de la guerra está cambiando, y los progresos ya son retrocesos que se empiezan a complicar para la logística rusa. 

La guerra en Ucrania se perfila sin ningún obstáculo a seguir más de cinco años. La duración se ha prolongado más que la misma participación de la URSS en la Segunda Guerra Mundial o el transcurso total de la Primera Guerra Mundial. Al respecto, hay que hacerse la pregunta si la problemática en Ucrania tiene alguna posibilidad de mejorar para otoño o finales de año. Realmente, el pronóstico más sensato es todavía ver una guerra durante el próximo año.

Putin desea prolongar su invasión. Zelenski autorizó nuevos ataques en territorio ruso después de que su carta dirigida a Putin no funcionara, como tampoco, la visita secreta a Kiev del oligarca ruso Román Abramóvich, enviado especial de Putin, para tratar de llegar a un acuerdo.

Los bombardeos continúan. Ucrania está generando ataques directos en depósitos de petróleo, gasolina o armamento; contra personalidades militares importantes a las afueras de Moscú y en carros que explotan de la nada. 

Rusia se ve inmóvil. Puede estar preparando una nueva ofensiva o un nuevo ataque, pero por el momento, está generando dudas que la hacen ver débil. Es vergonzoso para el poderío, la historia y el ego de los rusos.