Era sábado 1 de agosto en Moscú. El clima era perfecto para pasear y disfrutar el verano caluroso de la capital rusa. Los restaurantes estaban llenos con terrazas para que la gente comiera, bebiera o estuviera al aire libre. Todo era perfecto y todo era alegría, especialmente en Balzi Rossi, restaurante italiano contiguo al gran edificio de la Plaza Kudrinskaya, catalogado como uno de los siete rascacielos de Stalin en Moscú. ¿Por qué? Era ni más ni menos que el cumpleaños 55 del coronel general ruso, Aleksandr Chaiko, quien fuera a finales de mayo nombrado como comandante en jefe de la Fuerzas Aeroespaciales de Rusia. El militar celebraba su natalicio de manera privada en dicho restaurante con al menos 50 invitados. La plantilla contenía personal militar, funcionarios del Kremlin, legisladores y funcionarios de diferentes agencias de seguridad. Por ende, el lugar estaba altamente vigilado.
Las bebidas, la música y el festejo de Chaiko iban perfectamente. Sin embargo, para las 7:55 P.M, un explosivo detonó y retumbó en todo el recinto culinario. De repente, se pasó de la fiesta a la tragedia. Vidrios rotos, heridos y personas muertas se podían ver en la escena del crimen.
Los servicios de emergencia y un grupo del Comité Nacional Antiterrorista de Rusia llegaron rápidamente al restaurante Balzi Rossi. La explosión sucedió a metros de uno de los anillos de vialidad que dan al centro de Moscú. La noticia se propagó sin casar. Era un militar de alto rango quien se encontraba en el lugar. Todo suponía ser un atentado. No una fuga de gas o un accidente. Al menos, así parecía.
El lugar quedó acordonado. Varios eventos masivos cercanos tuvieron que ser cancelados o pospuestos. Lo sucedido al lado del edificio de la Plaza Kudrinskaya era un tema que sería de relevancia nacional e internacional.
Mucha de la información más certera llegó de las principales agencias de noticias rusas citando a funcionarios del Comité Antiterrorista de Rusia. En consecuencia y por lo que se supo al correr las horas fue lo siguiente: una repartidora llevaba un paquete envuelto en forma de regalo al restaurante italiano Balzi Rossi. Al llegar al sitio, un guardia de seguridad intentó inspeccionar dicho paquete. Segundos después, el paquete explotó provocando la muerte instantánea de al menos tres personas. Dicha explosión sucedió en la entrada del lugar y retumbó en la zona de la terraza donde se encontraba la gran mayoría de los invitados del coronel general Chaiko. El objeto iba directo para Chaiko. Las autoridades determinaron que fue un atentado contra el militar ruso. En el lugar se contaron más de 20 personas heridas y tres personas fallecidas que se convirtieron en cinco al ir pasando los días.
Aunque de manera oficial no se ha dicho quién es el responsable o los responsables, todo indica que los Servicios de Seguridad de Ucrania estarían detrás del atentado en Moscú.
Aleksandr Chaiko fungió a principios de la guerra en Ucrania como el comandante del Distrito Militar Oriental de Rusia. Fue uno de los principales responsables de las atroces torturas y muertes en Bucha, poblado a las afueras de la capital ucraniana.
Ante esto, creo que es bastante obvio quién mandó el regalo explosivo al militar ruso, ¿no?
Parece que nadie está a salvo en Moscú; mucho menos los militares rusos que tienen que ver o tuvieron que ver algo en la guerra con Ucrania.
Al final, Chaiko sobrevivió, pero dos de sus amigos militares invitados, no.
¿Quién será el siguiente?
Cuidado con los regalos.
