El regreso de Trump

Sabíamos que sería difícil. Sabíamos que sería complejo en todos los sentidos. Sabíamos que se las cobraría y azotaría el tablero geopolítico del mundo entero. Nos lo hizo saber meses antes de ganar la elección estadunidense. Sabíamos que la política interna de ...

Sabíamos que sería difícil. Sabíamos que sería complejo en todos los sentidos. Sabíamos que se las cobraría y azotaría el tablero geopolítico del mundo entero. Nos lo hizo saber meses antes de ganar la elección estadunidense. Sabíamos que la política interna de Estados Unidos se radicalizaría en diferentes aspectos con su nueva llegada. Sabíamos que la moda woke, las modas de izquierda y la moda de ser políticamente correcto, se cortarían de tajo al firmar sus órdenes ejecutivas. Estados Unidos regresa a los valores conservadores que en algún momento existieron y fueron clave para su desarrollo como país. Sabíamos que su regreso a la Casa Blanca y sus decisiones serían la nota principal de cada día en los medios de comunicación. Sabíamos que sería polémico y que la gente estaría de acuerdo con su forma de gobernar. Donald Trump regresó con sed de venganza, con sed de hacer lo que no pudo cuando perdió con Joe Biden a finales de 2019 y con un hambre de imponer la agenda estadunidense en cualquier rincón del mundo. Es, al final, el hombre y el jefe de Estado más poderoso del mundo.

Algunos juraban que el mundo sería menos complejo con su llegada y que sería más seguro de lo que fue con Biden. Algunos lo catalogaron como un hombre “antiguerra” que llamaría a la paz o la impondría con su estilo tan único. Muchos pensaron que engañaba sólo para ganar más votos. Muchos pensaron que prometía mucho a su electorado, pero que no realizaría nada de lo ofrecido al llegar de nuevo a la Casa Blanca. Sus amenazas parecían serias y se veían en el horizonte, pero en diversas ocasiones se desestimaron o se trataron de suavizar al querer hacer parecer a Trump como un mentiroso.

Ganó las elecciones por paliza. Se convirtió en el presidente cuadragésimo séptimo de Estados Unidos y retornó a Washington, DC para, según él, hacer grande de nuevo a Estados Unidos.

Su fanfarronada se convirtió en realidad. Casi cada promesa  se la ha cumplido a su electorado en poco menos de tres semanas de haber iniciado su nuevo gobierno. Su estilo de gobernar es parecido al de su primera administración, pero con un toque más siniestro, amenazador y populista.

A todos los países y todas las organizaciones que amenazó durante su campaña los ha doblado casi por completo. Las intimidaciones de imponer aranceles, utilizar a su ejército, sancionar, retirarse y cortar apoyo económico, funcionaron. Todos los países han cedido a lo que ha pedido y ordenado.

El efecto Donald Trump regresó y llegó para quedarse durante al menos cuatro años más.

El hombre más poderoso del mundo pretende jugar con el destino de millones de palestinos al asegurar que Estados Unidos tomará el control de la Franja de Gaza y que impondrá el desplazamiento de millones de palestinos en los diferentes países de Oriente Medio. Eso es peligroso.

Las ocurrencias sobran y las ambiguas imposiciones de Estados Unidos tienen un camino arriesgado con esta nueva administración. Me parece que es sólo el principio de lo que pretende Trump en sus primeros cien días o en su primer año de gobierno, especialmente en su política exterior.

Nota diplomática

1- ¿Fue a propósito la exhibida en cadena nacional del Consejo de Ministros del gobierno de Gustavo Petro?

2- Los preparativos para el encuentro Trump-Putin

están bastante avanzados. La sede podría ser EAU o Arabia Saudita. La fecha se está trabajando, pero no pasaría de finales de febrero o durante el mes de marzo.

3- Se cumplen seis meses de la incursión ucraniana en Kursk, Rusia.

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