Hallazgos recientes en el lenguaje de los animales
Desde luego, el título del presente no hace referencia absolutamente a ningún político, ni siquiera a los recientemente encumbrados y llevados al poder por mecanismos democráticos. Ese grupo de seres vivos tienen un particular lenguaje con el solo objetivo de manipular, ...
Desde luego, el título del presente no hace referencia absolutamente a ningún político, ni siquiera a los recientemente encumbrados y llevados al poder por mecanismos democráticos. Ese grupo de seres vivos tienen un particular lenguaje con el solo objetivo de manipular, entonces no, aquí me refiero a los recientes hallazgos publicados en la revista Science relativos al análisis lingüístico de la comunicación de los cetáceos, que condujo a varios investigadores a conclusiones harto interesantes. Dichos mamíferos parecen tener un sistema de comunicación francamente plástico, cambiante en función de “modas” entendidas como secuencias nuevas, aprendidas por muchos individuos y con nuevos significados. Además, encontraron que se ajustan a reglas universales del lenguaje humano en términos de economía y practicidad, lo que nos conduce a conclusiones cercanas a una capacidad e inteligencia muy por encima de lo que suponíamos hasta hace poco tiempo.
Indudablemente, yo sigo convencido de la diferencia fundamental en términos del conocimiento de la propia finitud del ser humano, con la consiguiente capacidad de reflexión histórica y algún grado de capacidad para pronosticar el futuro, que nos hace diferentes a otros entes biológicos, pero lo que sí es un hecho, cada vez con más demostraciones, es la capacidad de comunicar muchas ideas, en otras especies que no son el homo sapiens.
La convivencia con animales no humanos, cada día más cercana, cotidiana y frecuente con enormes grupos de personas cada vez más aisladas, en sociedades complejas y excluyentes, está facilitando la obtención de esas evidencias. Todos los días aparecen videos en redes sociales o en medios electrónicos de animales haciendo cosas que parecen insólitas porque requieren de entender un contexto o reflexionar sobre algo que parecía inalcanzable. Desde luego, insisto en que eso no basta para otorgarles un lugar filosófico igual al de los seres humanos, con la estructura de los mismos derechos, pero sí debe guiarnos hasta obtener una reflexión profunda relativa al trato que les brindamos, como sociedad, a muchos animales y podamos tender a limitar el maltrato innecesario.
En un ejercicio simple de observación de nuestro entorno, todos y todas los que tenemos alguna mascota, podemos entender claramente que dicho ser vivo tiene un discurso; a veces muy elemental y simplón, pero en otras ocasiones nos hacen saber cosas más complejas que no dejan de sorprenderme. De esa forma entiendo los hallazgos científicos recientes, que ponen de relieve la discusión pendiente de fondo.
