Desde el punto de vista de la obstetricia, una de mis especialidades, tenemos un reto fundamental cuyos avances se han limitado por condiciones que no sabemos y no podemos manejar. El tema es el nacimiento prematuro. Por razones complicadas de explicar cada día enfrentamos una mayor proporción de nacimientos antes del término natural de la gestación; cuando se trata de unos días o pocas semanas previas, el problema lo resuelven relativamente fácil los equipos de neonatología, que hoy tienen muchas herramientas para prevenir los problemas de esas recién nacidas y nacidos; pero tratándose del llamado prematuro extremo, que nace antes de las 30 semanas cumplidas de embarazo, el asunto se convierte en un reto muy importante, sin garantías respecto de la vida o la integridad del bebé. Hay muchos que salen adelante con pocas o ninguna secuela, y otros tantos que fallecen o sobreviven en condiciones terribles de parálisis cerebral o condiciones semejantes.
El punto más delicado es la madurez de algunos órganos y sistemas como los pulmones, que a esa edad gestacional carecen de los elementos mínimos para poder respirar aire y extraer el oxígeno del mismo. También la inmadurez del sistema circulatorio provoca hemorragias cerebrales o la incapacidad del intestino para vivir fuera de la matriz redunda en necrosis intestinales extensas, que los neonatólogos a veces combaten con cirugías muy invasivas.
El progreso en el campo ha sido muy importante, en pocos años hemos visto sobrevivir a recién nacidos de 25 a 28 semanas que hasta hace poco tiempo morían irremediablemente. Todo esto a un costo elevadísimo, ya sea para los sistemas sanitarios o para el bolsillo de las mamás y papás que intentan salvar la vida de su vástago.
Ya desde hace años se viene haciendo trabajo científico muy importante con las miras puestas en mantener las condiciones intrauterinas, fuera del seno materno, en un laboratorio para poder apreciar el desarrollo embrionario y fetal, para que en un futuro, quizá no muy lejano, se pueda llevar a término un embarazo dentro de un frasco. Los avances recientes son muy impresionantes, desde luego en modelos animales, pero ya se ha podido mantener al feto de un cordero durante semanas, suspendido en un líquido artificial, similar al líquido amniótico y con los vasos umbilicales conectados a un aparato que le brinda oxigenación y nutrición durante semanas. Quedan todavía problemas muy importantes a resolver antes de someter un protocolo a un Comité de Ética con el fin de aprobar el primer uso en seres humanos, pero desde luego debemos pensar que esto va a suceder a corto plazo, y se vale comenzar a pensar en las condiciones éticas que vamos a exigir, aunque en principio yo me manifiesto de acuerdo en abrir la discusión para progresar en un campo que seguramente resolverá problemas muy graves que hoy conducen necesariamente a la muerte.
Como en todo avance científico, debemos también pensar en la regulación del uso de esta tecnología y la mejor manera de hacerlo es que todos los grupos médicos nos involucremos, primero en entender los avances y hacer una correcta difusión hacia la comunidad. Es la manera de prevenir que no ocurran usos indeseables de una tecnología tan impresionante.
