La universidad de la nación

Enrique Graue habrá de tomar protesta para continuar al frente de la rectoría de la UNAM

El próximo 19 de noviembre, la UNAM dará inicio a una etapa más de su larga y fecunda historia. El doctor Enrique Graue Wiechers habrá de tomar protesta para continuar al frente de la rectoría por un segundo periodo, después de resultar electo por la H. Junta de Gobierno, hace unos días.

Después de una consulta de más de 850 entrevistas, que contó con la participación de alrededor de 16 mil 500 miembros de la comunidad, y una seria deliberación, la Junta de Gobierno interpretó el sentir mayoritario de la comunidad universitaria, pues concitó un consenso de más de ochenta directores de facultades, escuelas, institutos, centros y programas, en favor de que el doctor Graue continúe al frente de la máxima casa de estudios durante los próximos cuatro años.

En el periodo de gobierno que concluye, se logró la creación de cinco nuevas escuelas, un instituto, catorce carreras y muchas especialidades, así como el desarrollo de múltiples programas en favor de la universidad.

Esto influyó para que la UNAM esté ubicada en el lugar 113 entre las 1000 mejores universidades del mundo, de acuerdo con el QS University Ranking 2019. Es importante señalar que, cuando Graue asumió la rectoría, la institución se ubicaba en el sitio 175, es decir, se avanzó 72 posiciones.

Estos logros no son poca cosa. A pesar de que desde los años 80 la inversión pública para la educación superior no ha sido significativa, la universidad de la nación ha sorteado un sinnúmero de conflictos, huelgas y amenazas, lográndose posicionar como la gran institución generadora de justicia y equidad social, promotora de la investigación y la difusión de la cultura del país.

Los retos futuros de la universidad son grandes. Bajo su liderazgo, el rector deberá procurar que la universidad siga democratizando la educación de excelencia. En la actualidad, más del 70% de sus alumnos proceden de familias de escasos recursos y su ingreso representa una gran oportunidad de superar sus condiciones económicas y sociales.

Además, habrá de crear las condiciones para que siga siendo un espacio académico donde prevalezca la libertad de pensamiento, expresión y el respeto a la divergencia.

La comunidad universitaria confía y apoya al rector para que sea garante de la autonomía, pilar fundamental de nuestra universidad, que nos ha permitido, a lo largo de nuestra historia institucional, oponer la razón y el pensamiento crítico frente al dogma y al absolutismo intelectual.

Será necesario que se tomen acciones para mejorar la seguridad de los universitarios -y de manera muy especial, la de las mujeres-, colocando, al centro de cualquier acción, la perspectiva de género y los derechos humanos.

Confiamos en la experiencia y el buen manejo de los temas universitarios del rector, para que mantenga una relación cordial y respetuosa con todas las instituciones de gobierno y pueda generar apoyo e impulso para lograr el cumplimiento de la alta misión que la universidad tiene encomendada. En especial, de aquellos gobernantes que se formaron en sus aulas y adquirieron la preparación para llegar a los altos sitios que en la actualidad ocupan.

La universidad es parte esencial del proyecto de la nación. Y creo que no exagero si afirmo que, sin la UNAM, la nación mexicana no podría explicar su existencia.

En síntesis, el reto de la universidad es mantener y mejorar su labor para generar educación de excelencia y seguir siendo una institución con un gran compromiso social, al servicio de las mejores causas de México.

Como Corolario, la inmortal frase de José Vasconcelos, que es nuestro lema: “Por mi raza hablará el espíritu”.

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