Compromiso ante el infortunio
Debemos comenzar a prepararnos sicológica, social y económicamente para una segunda etapa: la reconstrucción

Raúl Contreras Bustamante
Corolario
Han pasado doce días del sismo sucedido el 19 de septiembre y sus efectos secundarios empiezan a surgir. Esperemos recordar lo que la filosofía griega establecía: “El principal maestro de los hombres en las acciones de vida, es el infortunio”.
La magnitud del terremoto sacudió los cimientos del país y despertó a la sociedad mexicana de un letargo, que a ratos la hacía permanecer apática, indiferente y adormecida.
La solidaridad y la energía de miles de voluntarios para responder ante la tragedia fueron impactantes. La presencia de grupos de rescatistas que vinieron de diversos países nos conmovió a todos de manera profunda.
Ahora debemos comenzar a prepararnos sicológica, social y económicamente para una segunda etapa: la reconstrucción. Algunos académicos identifican a esta acción como resiliencia, que se debe entender como la capacidad para tratar de recuperar la “normalidad”, una vez que han cesado los principales efectos de la perturbación a la que hemos estado sometidos.
El reto es poder asimilar el golpe y tratar de mantener la solidaridad con los miles de afectados durante todo el resto del proceso del restablecimiento. La reconstrucción va a demandar mucho más que recursos económicos.
En la metrópoli, el temblor volvió a demostrar la corrupción que existe en materia de licencias de construcción. Se siguen omitiendo muchas previsiones en materia de calidad y seguridad constructiva; no olvidemos que la corrupción no es exclusiva de las autoridades, sino también de los particulares constructores.
En los estados circunvecinos, la pobreza vino a evidenciar su crudeza, ya que los más desvalidos fueron castigados con mayor severidad por los efectos de los últimos dos sismos.
Las encuestas dicen que los mexicanos sienten simpatía por lo que hicieron las Fuerzas Armadas —Marina y Ejército— en los trabajos de rescate, pero valoran más el esfuerzo y la ayuda de la sociedad civil. Existe desconfianza hacia el gobierno respecto del manejo de los fondos de reconstrucción para damnificados y exigen que éstos sean manejados y vigilados por organismos ciudadanos.
También es cierto que una gran mayoría de los encuestados cree que las cosas en el país seguirán igual, a partir del momento en el que terminen de pasar los efectos de los sismos, muy a pesar de la demostración de fuerza de la propia sociedad.
Debemos aprender de la adversidad para no volver a cometer los mismos errores. Se requiere hacer una profunda revisión de las reglamentaciones constructivas de la ciudad; así como de que los trabajos de reconstrucción de viviendas en las provincias sean de mayor calidad y los constructores hagan su trabajo de forma cuidadosa y seria, alejados de intereses político-electorales futuros y asistenciales.
La Facultad de Derecho de la UNAM, con el apoyo de nuestros especialistas, creó una plataforma electrónica para brindar asesoría jurídica a los damnificados, que comprende un banco de preguntas “tipo” para responder las dudas esenciales que la población afectada puede tener, en las diferentes ramas del Derecho, tales como el Derecho Administrativo, Civil, Registral, Laboral, Procesal, Agrario, Penal y Mercantil.
Desde su apertura, el portal ha recibido miles de visitas y puede ser consultado en el siguiente link: www.derecho.unam.mx/asesoria/index.html
Como Corolario, las palabras de Octavio Paz: “Más que el brillo de la victoria, nos conmueve la entereza ante la adversidad”.