“Sé perfectamente cuándo tengo la presión alta”

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Mitos y realidades de la salud

MITO

“Sé perfectamente cuándo tengo la presión alta porque me duele la cabeza, me mareo o me sangra la nariz”.

CONSECUENCIA

La ignorancia o el desinterés por la salud cardiovascular hace que muchas personas consideren que el dolor de cabeza, el mareo o el sangrado de la nariz son datos de hipertensión arterial.

REALIDAD

La hipertensión es conocida como el “asesino silencioso” porque la inmensa mayoría de las personas no presentan ningún síntoma. 

Síntomas como el dolor de cabeza o el sangrado nasal ocurren sólo en un pequeño porcentaje (aproximadamente 6%) y suelen deberse a otras causas. Sentirse bien no significa que la presión esté controlada.

En México, las enfermedades cardiovasculares, entre las cuales está la hipertensión arterial sistémica (HAS), son el principal factor de riesgo y causa directa de provocar aproximadamente 150,000 muertes al año.

A nivel mundial, 46% de las personas adultas que padecen hipertensión arterial ignora su condición.

En México, alrededor del 40.5% de los adultos diagnosticados clínicamente con presión alta no sabían que la padecían, según datos oficiales de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut). Además, se estima que 39% de la población general nunca o casi nunca se toma la presión arterial.

Prevalencia de la hipertensión arterial en adultos: alrededor de 29.9% a 32.6% de la población adulta en el país padece hipertensión arterial, lo que equivale a más de 30 a 40 millones de personas

Las tasas de mortalidad por hipertensión arterial se han incrementado, pasando a una tasa de 18.7 decesos por cada 100,000 habitantes (según datos reportados por la Ensanut).

Cifras de falta de diagnóstico; se estima que entre 40% y 46% de las personas que viven con esta condición desconocen que la padecen, ya que suele ser una enfermedad asintomática en sus etapas iniciales.

Esto tiene graves consecuencias:  el descontrol de la presión arterial duplica, cuadruplica o multiplica hasta por ocho el riesgo de muerte por eventos cardiovasculares graves, tales como infartos agudos al miocardio, accidentes cerebrovasculares (embolias) y enfermedad renal crónica.

El principal enemigo de la hipertensión es el consumo excesivo de sal y sodio, considerado el factor desencadenante más directo que eleva el volumen sanguíneo y la presión en las paredes de las arterias.

Sin embargo, los especialistas también señalan a otros grandes enemigos que actúan en conjunto para descontrolar la presión arterial:

La sal y el sodio ocultos, presentes en alimentos ultraprocesados, embutidos, quesos curados, conservas y salsas comerciales. Se recomienda limitar el consumo diario y priorizar alimentos frescos.

El sobrepeso y la obesidad: el exceso de grasa corporal (especialmente en la zona abdominal) obliga al corazón a bombear con más fuerza, incrementando la presión.

El sedentarismo: la falta de actividad física debilita el músculo cardiaco y empeora la elasticidad de los vasos sanguíneos.

El tabaquismo y el alcohol: la nicotina y el alcohol elevan la presión arterial de forma inmediata y dañan el sistema cardiovascular a largo plazo.

El estrés crónico y la falta de sueño: mantienen el sistema nervioso en alerta y dificultan la estabilización de los valores normales

Si usted puede saber cuál es su presión arterial, use el esfigmomanómetro con frecuencia y acuda a su médico si es necesario.