Labio leporino

En muchos lugares de nuestro país, la ignorancia hace que se atribuya este defecto de nacimiento a diversas causas que no son ciertas, ya que no hay castigos divinos ni menos en un inocente bebé

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Labio leporino (del latin leporīnus, de la liebre) significa «labio de liebre», pues ese animal tiene el labio superior cortado en el centro; su nombre científico es “labio y paladar hendido”; es un defecto de nacimiento poco común, con una tasa de 0.97 por cada 1,000 nacidos vivos (Ann Pediatr (Barc) 2011; 30 (20): 2-11. 4. Inst. Nac. de Estadística y Geografía), pero que, por muchas razones, merece toda la atención cuando ocurre.

MITO

Hay varios mitos al respecto: “El labio leporino es un castigo divino”, “el labio leporino aparece porque la mamá concibió al bebé en Luna llena”, “el labio leporino es porque alguien hizo el ‘mal de ojo’”.

En muchos lugares de nuestro país, la ignorancia hace que se atribuya este defecto de nacimiento a diversas causas que no son ciertas, ya que no hay castigos divinos ni menos en un inocente bebé; la concepción puede ocurrir en cualquier día y cualquier mes y la Luna no tiene que ver en eso, pero en algunos lugares se dice que el niño nació “comido por la Luna”, y es un “niño de Luna”, y no sólo eso, sino que, en ocasiones, se afirma que no sólo la mamá es culpable de que su bebé tenga ese problema, sino que fueron los pecados de los papás los responsables del labio incompleto.

Y la consecuencia de estas creencias es que algunas mamás, debido a ese mito, esconden al bebé y no buscan una solución a esa situación; recuerdo un caso, relatado por el doctor Fernando Ortiz Monasterio, de un individuo que ostentaba un enorme bigote sólo para ocultar un labio leporino que nunca se operó y le causaba gran vergüenza.

REALIDAD

La realidad es que todos los seres humanos nos vamos formando en el interior del útero materno poco a poco, y la cara se forma, por así decirlo, de afuera hacia adentro, y la nariz, el paladar y los labios son los últimos en unirse en el centro de la cara; y si por alguna razón se interrumpe el proceso de cierre y las dos partes del labio no se unen, al nacer el bebé tendrá un hueco entre los labios —como el que tienen las liebres—, más aún, si no se cierra el paladar, aparecerá lo que se llama “labio y paladar hendido”.

Cuando esto ocurre hay que cuidar que el bebé se pueda alimentar desde el primer día y no vaya a tener problemas respiratorios y digestivos; afortunadamente, la cirugía tiene la solución, no importa qué severo sea el problema, ya que se puede cerrar el labio que estaba incompleto, aun cuando el espacio vacío llegue al paladar, los cirujanos plásticos y expertos en cirugía reconstructiva están capacitados para hacer estas operaciones, e institutos como la Academia Mexicana de Cirugía realiza anualmente Jornadas de Cirugía en varios estados de la República para resolver gratuitamente, en un fin de semana, este problema en los bebés.

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