¡Felicitaciones, querido papá!

El buen padre guía y protege a sus hijos, cumple sus necesidades y les inculca principios y valores.

Mi querido viejo: creo que este domingo será el momento más adecuado para felicitar a los papás. Es posible que tu padre, como el mío, ya no estén aquí, pero su presencia –no me dejarás mentir– es cada día más importante en nuestras vidas.

Fue en 1910 cuando una escritora estadunidense, Sonora Smart Dodd, tuvo la idea de celebrar el Día del Padre, tuvo un gran eco, y esta celebración fue reconocida en 1972 en muchas naciones, México incluido. Afortunadamente, además de las celebraciones y los regalos, los premios a los papás más prolíficos, el premio al veterano del pueblo, etcétera, en todos los hogares hay una celebración, grande o pequeña, para ese individuo que cambió la vida de una mujer y trajeron al mundo a uno, dos o más hijos, como ha sucedido desde que el mundo es mundo.

Las estadísticas señalan que el tiempo que dedican los hombres a su actividad como papás ha aumentado recientemente, y es de 7.6 horas, lo que es encomiable; todos pensamos que los papás son ejemplares, aunque desafortunadamente hay quienes no aprendieron a ser papás y tratan mal e incluso agreden a su compañera y a sus hijos

El buen padre guía y protege a sus hijos, cumple sus necesidades y les templa el carácter inculcándoles principios y valores, llevándolos por el camino del trabajo y del esfuerzo; en tanto que un mal padre llega a viejo decepcionado y tardíamente arrepentido. ¡Felicitaciones a todos los buenos padres!

Venturosamente, México ha reconocido a los padres y estableció 20 días de asueto por licencia de paternidad, para que los papás atiendan a su hijo recién nacido.

Querido viejo: para celebrar a nuestro papá, que ya no está con nosotros, quiero copiarte unas reflexiones que hizo la escritora Ann Landers (en realidad su nombre era Ruth Cowley), este poema busca de manera directa y sencilla demostrar la visión que suelen tener los hijos sobre los padres, y te va a gustar.

“Recuerdo a mi papá, y así pensaba yo a los 4 años: Mi papá puede hacer de todo; 5 años: Mi papá sabe un montón; 6 años: Mi papá es más inteligente que el tuyo; 8 años: Mi papá no sabe exactamente todo; 10 años: En la época en que mi papá creció, las cosas seguramente eran distintas.

“A los 12 años: Oh, bueno, claro, mi padre no sabe nada de eso, es demasiado mayor para recordar su infancia; 14 años: No le hagas caso a mi padre, ¡es tan anticuado!; 21 años: ¿Él? por favor, está fuera de onda, sin recuperación posible.

“A los 25 años: Papá sabe un poco de eso, pero no puede ser de otra manera, puesto que ya tiene sus años; 30 años: No voy a hacer nada hasta no hablar con papá; 40 años: Me pregunto cómo habría manejado esto papá. Era inteligente y tenía un mundo de experiencia.

“A los 50 años: Daría cualquier cosa porque papá estuviera aquí para poder hablar esto con él. Lástima que no valoré lo inteligente que era, podría haber aprendido mucho de él”.

¿Qué te parece, querido viejo?, todos, cuando íbamos creciendo, sentimos y pasamos por esas etapas, y aquí estamos, viejos, alegres junto con los hijos y nietos, celebrando la vida cada día.

Felicitaciones, querido papá, ¡que la vida te siga sonriendo siempre!

Médico y escritor

Temas: