En mi familia no hay cáncer de colon, yo no tengo riesgo

MITO En mi familia no hay cáncer de colon, yo no tengo riesgo. Entre las fantasías respecto a las enfermedades, la herencia familiar es una de las más comunes; si alguien tuvo cáncer, sus hijos también, si no hay antecedentes, los hijos tampoco sufrirán. Ambas ...

MITO

En mi familia no hay cáncer de colon, yo no tengo riesgo.

Entre las fantasías respecto a las enfermedades, la herencia familiar es una de las más comunes; si alguien tuvo cáncer, sus hijos también, si no hay antecedentes, los hijos tampoco sufrirán. Ambas afirmaciones son míticas y tienen consecuencia.

CONSECUENCIA

El ignorar la realidad de los padecimientos no es suficiente justificación para cerrar los ojos y puede alterar las cifras en las tasas de enfermedad, como en este caso, el cáncer de colon.

REALIDAD

En este caso como en muchos otros, las ideas sin fundamento no ayudan a tener una mejor salud en la sociedad.

En relación con los tumores malignos, México tiene estadísticas que confirman que en 75 por ciento de los casos de cáncer del colon, los pacientes no tienen ningún familiar con ese padecimiento, por lo que no hacer caso de los síntomas creyendo que no hay peligro puede ser mortal.

En México se estima que hay 15 mil nuevos casos cada año, y que por esa causa mueren seis mil 500 personas en ese mismo lapso. Algo que se debe reconsiderar, porque hay manera de hacer un diagnóstico oportuno.

La población donde se detecta con mayor frecuencia este tipo de cáncer es de adultos mayores, entre los 65 y 75 años de edad, con malos hábitos de alimentación y que no acostumbran realizar actividad física con regularidad.

Los estudios para detectar el cáncer de colon incluyen una colonoscopía y la toma de una biopsia para confirmar el diagnóstico.

El tratamiento consiste en la extirpación del tumor y una serie de medicamentos que impiden que el problema vuelva a presentarse.

Si el cáncer se trata de manera oportuna, permite la curación en nueve de cada 10 casos, pero si el tumor crece en el organismo y se disemina a otras partes del cuerpo, la mayoría fallecerá en los siguientes cinco años.

Además, es necesario insistir en que vivimos en el siglo XXI, que las fantasías son eso, fantasías, y que los “remedios mágicos” son una tomadura de pelo y una pérdida de tiempo y dinero.

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