El autismo es una enfermedad

MITOEl autismo es una enfermedad. En el día de hoy se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre el Autismo, que es un problema muy poco comprendido por la mayoría de la población. Uno de los mitos más arraigados es creer que el autismo o Trastorno ...

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

  • MITO

El autismo es una enfermedad.

En el día de hoy se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre el Autismo, que es un problema muy poco comprendido por la mayoría de la población. Uno de los mitos más arraigados es creer que el autismo o Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una enfermedad, y se atribuye a muchas causas: las vacunas, el cambio climático, la mala atención de los padres, y otras aún más inverosímiles y absurdas.

  •  CONSECUENCIA

Los padres, familiares y amigos de un niño autista no saben cómo tratarlo, piensan que pueden ser agresivos y los evitan; piensan que no tienen sentimientos ni emociones y los ignoran; piensan que nunca se podrán comunicar y los aíslan.

Como quiera que esto sea, los niños con TEA no son incorporados adecuadamente a la sociedad, con todas sus consecuencias.

  • REALIDAD

El autismo no es una enfermedad, es una condición de vida que afecta la interacción social, la comunicación, el lenguaje y la integración social de las personas. Es una manera diferente de interpretar el mundo, y tiene diversas manifestaciones que se engloban en el llamado Trastorno del Espectro Autista.

La realidad es que hoy como nunca, existe información suficiente para poder ayudar no sólo a quien vive con autismo o TEA, sino también a los familiares y amigos, de modo que su existencia sea más integrada a la sociedad.

Según la Organización Mundial de la Salud, se calcula que, en el mundo, por cada 10 mil personas existen 21 con autismo, en México se estima que hay un niño con TEA por cada 68 nacidos vivos, ocurre cinco veces más en hombres que en mujeres, pero lo más importante es que la falta de información de la sociedad hace que el 46 por ciento de los niños y niñas con TEA sufran abuso escolar o bullying, y esto afecta aún más su vida diaria.

Lo importante es hacer el diagnóstico temprano. Los padres deben observar: el bebé no balbucea, no hace gestos como saludar con la mano, señalar para pedir alguna cosa o mostrar objetos, no reconoce su nombre ni responde cuando se le llama, y al crecer no dice frases de dos o más palabras, repite lo que ha escuchado a los demás, no mantiene el contacto ocular cuando se le habla, y no sigue objetos con la mirada, no juega con sus compañeritos y parece no disfrutar la relación con otras personas.

En la actualidad, los pediatras y los sicólogos pueden ayudar grandemente a los padres y a los niños con TEA, para que mejoren su comunicación; hay varios modelos, como el intercambio de dibujos para que el niño se exprese, terapia logofoniátrica para que el niño se comunique mejor, terapia cognitiva conductual para que sepa enfrentar pensamientos y conductas negativas.

La realidad es que el autismo no es una enfermedad y no debe considerarse como tal; autistas famosos que supieron superar las limitaciones iniciales de su TEA fueron Isaac Newton, Amadeus Mozart, Beethoven, Albert Einstein, y más recientemente Anthony Hopkins, Bill Gates y la maravillosa Greta Thunberg, que se enfrentó y humilló a Donald Trump, lo que confirma que es una condición singular, pero que se puede superar.

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