Tu alma, tu luz, tu esencia jamás será sólo un número de carpeta.
Madre buscadora
Desde que abre los ojos por primera vez, el bebé encuentra una respuesta en los ojos de la mamá, eso lo identifica y fortalece cada día la relación maravillosa entre madre e hijo, y después, en el proceso de crecimiento, educación, escuela, trabajo se forma una red de humanidad que crece al paso de los años. Los avances en la tecnología permiten que la comunicación sea instantánea sin importar la distancia física; hoy, todos podemos hacer contacto con un teléfono celular con las personas que son importantes.
Pero… qué pasa si un día un familiar no contesta. Pensamos “¿se habrá descompuesto el celular?, ¿lo habrá extraviado?” y pasan las horas y nada, entonces el cerebro gira sin saber qué hacer, llamamos a la Cruz Roja, a clínicas, hospitales, incluso al Servicio Médico Forense...
La desaparición de un ser querido es una tragedia íntima, personal y dolorosa que cambia la vida para siempre; ahí, en la mente está la imagen de la persona amada, en el teléfono celular y en una fotografía, pero pasan los días y las noches, y ese ser querido desapareció para siempre.
Esta tragedia, estimado lector, es más lamentable en nuestro México debido al crecimiento de la delincuencia, las agresiones de los cárteles, las extorsiones y secuestros en todo el país, pero, sobre todo, por la incapacidad e indolencia de los responsables de cuidar nuestra integridad y el silencio de todas las agencias relacionadas con el problema.
El organismo oficial para personas no localizadas en México es el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO); actualmente, las cifras oficiales rondan los 130 mil casos. Existen plataformas centralizadas para consultar la información, reportar una ausencia y gestionar registros de defunción.
En México, las autoridades han logrado localizar en los primeros meses de 2026, a más de la mitad, 59% de los desaparecidos.
Pero, además, el hallazgo de fosas clandestinas en diversos estados agrava aún más la tragedia; organizaciones civiles y bases de datos periodísticas registran más de 5,696 entierros ilegales acumulados desde 2007. La frecuencia promedio de localización de estos espacios equivale prácticamente a una fosa encontrada cada día del año.
Para quien ha perdido a un ser querido estos datos y cifras no dicen nada, las reiteradas manifestaciones y bloqueos con pancartas y fotografías en avenidas, zócalos, carreteras, son ignoradas, de manera que al terminar su peregrinar, vuelven a casa… con las manos vacías y el corazón deshecho.
El artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas de la ONU permite al Comité contra la Desaparición Forzada (CED) investigar si estas violaciones se practican de forma generalizada o sistemática en un país; una solicitud a su director António Guterres permitiría esa colaboración, pero no se ha hecho.
El objetivo y el deber de toda República es cuidar la vida y la salud de sus habitantes, y en eso ha fallado desde hace más de siete años, y no sólo eso, sino hay casos en que se ha hecho mofa de los manifestantes, ignorando su dolor.
En medio de este caos, del narcogobierno que nos aplasta cada día, debemos alzar la voz, unirnos con grupos como Somos Mexico, para lograr ese cambio: acabar con la corrupción a todos los niveles, llevar a juicio a los delincuentes políticos y sus secuaces, “limpiar la casa” de arriba abajo y que nuestras acciones alivien en algo el sufrimiento de aquellos que han perdido a su ser querido.
Somos México sigue adelante como partido político, ya impugnó la desorbitada decisión del INE de cambiar su nombre, color y no sé qué más, y seguramente va a ganar.
Todos debemos participar en este nuevo partido para que, con nuestro voto, remontemos esa cuesta de más de siete años de mendacidad, corrupción y mal gobierno.
México no es un país malo, ha sido maltratado salvajemente, y muchos de nosotros no supimos reaccionar a tiempo, pero ahora sí, juntos y organizados, triunfaremos.
Y usted, estimado lector, ¿qué piensa del narcogobierno?, ¿qué piensa hacer para acabar con él y volver a la normalidad, la justicia y el progreso?
