De médico, poeta y loco...

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú. Gustavo Adolfo Bécquer Mi querido viejo: es muy cierto que “de médico, poeta y loco todos tenemos un poco”, porque sin saber medicina “recetamos” el mejor remedio a la menor provocación; somos ...

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.

Gustavo Adolfo Bécquer

Mi querido viejo: es muy cierto que “de médico, poeta y loco todos tenemos un poco”, porque sin saber medicina “recetamos” el mejor remedio a la menor provocación; somos locos, porque en algún momento hicimos algo que se antojaría imposible, absurdo o francamente tonto; y somos poetas, porque en el corazón de cada quien está la sensibilidad para buscar y encontrar lo hermoso de la vida, aún en las circunstancias más adversas.

México tiene una larga tradición poética, desde los poemas del rey Nezahualcóyotl, pasando por Juan Ruiz de Alarcón, sor Juana Inés de la Cruz, siguiendo con Luis G. Urbina, Manuel Acuña, Ramón López Velarde, Salvador Díaz Mirón, Alfonso Reyes, Juan José Arreola, Octavio Paz, Carlos Fuentes, hasta Guadalupe Pita Amor, Jaime Sabines, Renato Leduc, Carmen Boullosa, Rubén Bonifaz Nuño, Emilio Pacheco y cientos de poetas más.

Por eso, cuando me invitó un don Alfredo Aldama Navarro a la presentación de su libro de poemas Espacios en el tiempo, poemas de la ausencia, no dudé ni un instante y ahí estuve puntual en el salón de actos de la iglesia llamada la Sabatina.

Y pude saludar en persona a don Alfredo, fuerte, delgado, erguido, con una hermosa barba blanca, celebrando sus 78 años y compartiendo con amigos y familiares su creatividad y su vena poética, que comenzó cuando él estaba apenas saliendo de la adolescencia, ¡por qué desde 1964 comenzó a escribirle poemas a una linda jovencita de nombre Eustolia Sánchez Robles, que se cruzó por su camino y le robó el corazón!; con dedicación, Alfredo fue coleccionando año con año poemas de enamoramiento, de seducción, de deseo, de la dicha al unir sus vidas, de alegría por sus hijos, año con año, hasta el 2002, cuando su amada Tuli falleció.

Y entonces, don Alfredo, superando la adversidad, como un homenaje a su amada, siguió escribiendo poemas todos los años y ahora presenta ese poemario en un hermoso libro añadido con fotos, muchas fotos de su esposa a lo largo de su vida, fotos de sus seis hijos y de sus nietos.

Hermoso y alentador ejemplo de un viejo de casi 80 años, que vive un romance que trasciende y supera la vida, con poemas sigue cantando el amor a su compañera y vive plenamente cada día con una sonrisa en los labios.

Todos o casi todos hemos escrito poemas, algo que se está perdiendo porque ahora los adolescentes sólo escriben textos en su iPhone:  “tqm”, te quiero mucho, “mgtas100”, me gustas, o “qtal cmv dnd nsvms mier”, qué tal, cómo vas, dónde nos vemos el miércoles, y además, no leen ni los libros que deberían leer en la escuela ni aprecian ni se deleitan con la poesía, y se pierden de los tesoros de armonía y ritmo que tiene nuestra lengua.

Felicitaciones a don Alfredo y a todos los poetas como él, felicitaciones, porque a través de la palabra escrita y en particular la poesía, se pueden expresar y compartir los sentimientos; seguramente al leer este relato, muchos queridos viejos sacarán del cajón sus poemas y  se animarán a seguir cultivando su vena poética.

                *Médico y escritor

                raalvare2009@hotmail.com

                www.bienydebuenas.com.mx

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