Un viaje de diez metros

El ya nominado al Oscar Lasse Hallström trae para nosotros una propuesta diferente dentro de las películas a las que nos tiene acostumbrados, aunque también es sobre una cuestión gastronómica como Chocolat. Es otra de esas películas culinarias que provocan sonrisas y ...

El ya nominado al Oscar Lasse Hallström trae para nosotros una propuesta diferente dentro de las películas a las que nos tiene acostumbrados, aunque también es sobre una cuestión gastronómica como Chocolat.

Es otra de esas películas culinarias que provocan sonrisas y antojo desde que entras al cine. La historia cuenta la vida de dos familias bastante diferentes. Por un lado, tenemos a Hassamkadam, junto con su familia se mudan a una pequeña aldea francesa donde deciden abrir un restaurante de comida hindú, lo cual es algo diferente para este pueblito. El talento de Hassamkadam y los sabores de la cocina hindú pronto conquistarán los paladares de los comensales. Los problemas salen a flote cuando conocen a los vecinos, o sea, su competencia. Le Saule Pleureur es un restaurante que está cruzando la calle, al parecer es de los restaurantes más sofisticados y lo dirige la chef Madame Mallory. El hecho de que estén cerca no es el problema, más bien cuando Madame Mallory descubre que el talentoso chef tiene mejores y más creativas ideas, y esto no le hace pero ni un poquito de gracia. Gracias a esto, se desatará una competencia de sabores y talento que te hará reírte y conocer a estas dos familias a fondo. Ambos restaurantes harán hasta lo inimaginable para conseguir más clientela y al mismo tiempo, sin darse cuenta, crean una relación entre ellos.

Los actores tan diferentes entre sí, Helen Mirren, Manish Dayal, Om Puri, Charlotte Le Bon y Amit Shah, hacen que esta película sea diversa y se note el contraste de culturas; pero, sin duda, una satisfactoria elección de reparto que le da a este filme un sabor diferente al que ya estamos acostumbrados.

Es una cinta llena de vida que involucra el arte culinario mezclando colores, sabores, risas y un pintoresco ambiente que te facilita disfrutar de esta historia.

Un viaje de diez metros también nos da ciertas moralejas muchas ya usadas y aun cuando estén consideradas como clichés en el cine, siempre es bueno recordarlas y el director nos las planta de una forma ocurrente y a su vez graciosa. Una opción sobresaliente en el cine para este fin de semana.

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