El panorama laboral ha vuelto a prender las alarmas en la economía. De acuerdo con datos oficiales del Instituto Mexicano del Seguro Social, durante el mes de julio se registró una pérdida neta de 19 mil 550 puestos de trabajo formales, una contracción que refleja una tendencia de desaceleración preocupante.
Con este tropiezo, el acumulado de empleos creados en lo que va del año alcanza apenas las 243 mil plazas, sólo una tercera parte de las necesarias para satisfacer la demanda de quienes están entrando en la edad de trabajar.
Nos encontramos, sin duda, ante el momento más débil para la generación de empleo en el país desde 2020, cuando la economía global se encontraba paralizada por el impacto de la pandemia. El escenario actual no ocurre en el vacío, sino que da continuidad a la anemia laboral registrada el año pasado. Conviene recordar que en todo 2025 apenas se crearon 293 mil empleos, una cifra muy modesta que resultó en buena medida por la pérdida de 320 mil puestos de trabajo registrada en diciembre.
El comportamiento del mercado laboral en los primeros siete meses de este 2026 sugiere que nos encaminamos hacia otro año de escasa creación de puestos de trabajo, muy lejos de lo que demanda la realidad demográfica nacional.
Esta débil generación de plazas formales responde a factores estructurales y coyunturales muy evidentes. En primer lugar, es resultado directo del frenón estructural que está experimentando la economía mexicana en su conjunto. A este estancamiento se suma la persistente falta de apoyos públicos dirigidos a las micro, pequeñas y medianas empresas. Dicho olvido institucional resulta crítico si se considera que, según los datos del Inegi, este sector representa más de 99% de las unidades de negocios del país y es el responsable de generar más de 70% de los empleos formales en México, así como 52% del Producto Interno Bruto. Sin liquidez, financiamiento ni estímulos para crecer, las pymes sencillamente no tienen margen de maniobra para contratar personal ni sostener su nómina.
A la par del enfriamiento del consumo y el descuido a las pymes, el motor de la inversión privada se encuentra prácticamente paralizado. El capital se mantiene contenido ante la incertidumbre jurídica y comercial provocada por las complicadas negociaciones de revisión del T-MEC, así como por los profundos cambios institucionales derivados de la reforma judicial y el sometimiento o eliminación de los organismos autónomos.
Para colmo de males, el sector público tampoco está en condiciones de tomar el relevo, ya que el gobierno carece de recursos suficientes para ejecutar grandes proyectos de infraestructura productiva, atado de manos como está por la necesidad de cuidar el frágil equilibrio presupuestal.
Todo este engranaje de omisiones y cautelas ha terminado por configurar un círculo vicioso para el desarrollo nacional: no se invierte lo suficiente, el país no crece, la hacienda pública no recauda lo que necesita y no se generan los empleos formales que la población requiere. Esta parálisis resulta insostenible frente a las necesidades reales de la sociedad mexicana. Diversos analistas del sector económico coinciden en que el país necesita crear, al menos, 1.2 millones de empleos formales al año —alrededor de 100 mil al mes— para absorber adecuadamente a los cientos de miles de jóvenes que se incorporan a la Población Económicamente Activa.
Quedarse por debajo de esa cifra condena a millones de mexicanos a la informalidad, la precariedad o la emigración. Actualmente hay 33.1 millones de mexicanos en el sector laboral informal, de acuerdo con la más reciente entrega de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi. Se trata de mexicanos sin derechos laborales como vacaciones, jubilación, apoyo por incapacidad y liquidación por despido, así como sin acceso a créditos. Además, obliga al sector formal, que aporta 76% del PIB, a subsidiar, mediante impuestos, el empleo informal.
Romper esta inercia requerirá certidumbre jurídica, incentivos reales a la inversión y un verdadero apoyo a las empresas que sostienen el trabajo en México.
