¡Que vivan los mexicanos que renuncian a sus otras nacionalidades!

Pascal Beltrán del Río

Pascal Beltrán del Río

Bitácora del director

“Abogado, ¿sabía usted que el general Manuel Ávila Camacho era hijo de español?”, preguntó el presidente Gustavo Díaz Ordaz a Jesús Reyes Heroles, durante un acuerdo. 

Desconcertado por la consulta, el director de Pemex le respondió: “No lo sabía, pero se notaba en cómo hablaba”. 

Tiempo después, en otro acuerdo, Díaz Ordaz volvió sobre el tema. 

—Abogado, ¿usted sabía que el licenciado Adolfo López Mateos es hijo de guatemalteca?

—Eso sí lo sabía —contestó Reyes Heroles—. —Cuando fui subdirector del Seguro Social pude ver la documentación.

—¿Y qué piensa usted de que dos mexicanos de padres extranjeros hayan sido presidentes de la República? 

—Pues que ninguno de los dos era muy buen abogado, señor Presidente.

Las preguntas de Díaz Ordaz no tenían la intención de poner a prueba la cultura general de Reyes Heroles. Lo estaba sondeando para saber si estaría dispuesto a ser candidato a la Presidencia en 1970 pese a no cumplir con la letra del artículo 82 constitucional, que entonces obligaba a que quien aspiraba al Ejecutivo fuera hijo de padre y madre mexicanos por nacimiento. 

Quien me cuenta la anécdota es Federico Reyes Heroles, hijo de don Jesús y compañero de estas páginas. “Díaz Ordaz estaba dispuesto a considerar una reforma constitucional para que mi papá pudiera ser candidato, pero él siempre se opuso a la idea”, me dice. Como abogado, Reyes Heroles no creía en los cambios legales a modo, para beneficio o perjuicio de alguien. 

Cuando los tiempos de aquella sucesión estaban ya encima, Díaz Ordaz hizo un último intento por seducirlo. 

—Entonces, ¿usted de plano se descarta? —le preguntó cuando iban a bordo del avión presidencial, en el marco de una gira para revisar instalaciones petroleras—. Entre los pasajeros iban varios miembros del gabinete, además del general Lázaro Cárdenas y su hijo Cuauhtémoc (ver la foto). 

—Definitivamente, señor Presidente —respondió Reyes Heroles—.

Acto seguido, Díaz Ordaz se reunió en la cola del avión con varios de sus colaboradores, con quienes compartió la noticia de la negativa del director de Pemex a ser considerado presidenciable. “Mi padre decía que el único que sonrió en ese momento fue Luis Echeverría”, relata Federico Reyes Heroles. 

Pasaría un cuarto de siglo para que se materializara la reforma que quería hacer Díaz Ordaz y que posibilitó que Vicente Fox llegara a la Presidencia. 

Actualmente transita por el Congreso de la Unión una iniciativa de reforma constitucional, enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum, que no surgió de ninguna demanda popular ni de ningún proceso de consulta, y que haría forzoso que los mexicanos que tengan otras nacionalidades renuncien a ellas si aspiran a la Presidencia o a una gubernatura. 

Hace unos días escribí en este espacio que esa reforma limitaría los derechos políticos de millones de mexicanos, quienes tienen más de una nacionalidad, pues, en muchos casos, cuando se adquiere alguna por nacimiento, es irrenunciable. Encima de eso, se prejuzga que alguien que tiene otra(s) nacionalidad(es) no es patriota, pese a la evidencia histórica de que casi todos los políticos que le han hecho daño a México han tenido una sola: la mexicana. 

Hay abundante información de que la reforma tiene el objetivo de impedir que el exgobernador tamaulipeco Francisco Javier García Cabeza de Vaca pueda ser candidato presidencial; y la idea parece haber nacido de la molestia que causa el que el político panista —quien nació en Estados Unidos— haya podido evitar un proceso penal en Mexico, gracias a que es ciudadano estadunidense además de mexicano. 

Es decir, se trata de un cambio constitucional a modo, como al que se opuso Reyes Heroles en los años 60.

Además, la prisa con la que la mayoría legislativa morenista está procesando la petición presidencial manda la señal de que se quiere que esté lista para la conmemoración de la Independencia. Quizá para poder incluirla en el repertorio soberanista del oficialismo y, en una de ésas, en las arengas de la noche del Grito. ¡Que vivan los mexicanos que renuncian a sus otras nacionalidades!

El presidente Gustavo Díaz Ordaz con varios miembros del gabinete, entre ellos, Jesús Reyes Heroles, además del general Lázaro Cárdenas y su hijo Cuauhtémoc Cárdenas.
El presidente Gustavo Díaz Ordaz con varios miembros del gabinete, entre ellos, Jesús Reyes Heroles, además del general Lázaro Cárdenas y su hijo Cuauhtémoc Cárdenas.Archivo de la familia Reyes Heroles