Candidatas sin gabinete (Segunda parte)
Ayer comentaba que, por diversas razones, México ha perdido la oportunidad de construir una administración pública que esté a la altura de las necesidades del país y de los acelerados cambios que se están dando en el contexto internacional. Como resultado de eso, no ...
Ayer comentaba que, por diversas razones, México ha perdido la oportunidad de construir una administración pública que esté a la altura de las necesidades del país y de los acelerados cambios que se están dando en el contexto internacional.
Como resultado de eso, no se ve en el campo de las candidaturas presidenciales –particularmente de las dos mujeres que pueden llegar al Ejecutivo en octubre próximo– cómo se puede integrar un gabinete competente para el próximo sexenio.
No se me interprete mal: tanto Claudia Sheinbaum como Xóchitl Gálvez tienen en su entorno personas con preparación y eficacia, pero el número de éstas no alcanza para integrar un equipo.
Y si bien es cierto que entre la sociedad mexicana hay especialistas en diversas materias que podrían aportar a la gestión del gobierno, la próxima presidenta seguramente estará inclinada a satisfacer primero las expectativas de los grupos políticos que la rodean a la hora de elegir a sus colaboradores.
Como decía ayer, por motivos que van desde la lucha entre los dinosaurios y los tecnócratas en los estertores del régimen construido por el PRI, hasta la centralización del poder en torno de la figura presidencial que se ha dado en este sexenio, pasando por las tres alternancias que ha vivido el país, la construcción de una burocracia calificada para estos tiempos es una asignatura pendiente.
El servicio público también se ha visto afectado por el adelgazamiento del sector y la baja de salarios de los funcionarios que se dieron con motivo de la llamada austeridad republicana lopezobradorista, así como por la amenaza persistente de inscribir en la ley una restricción al futuro laboral en el ámbito privado de quienes trabajan en el gobierno.
Si a eso agregamos que el próximo Presupuesto de Egresos de la Federación traerá fuertes recortes al gasto –según los Precriterios de Política Económica que la Secretaría de Hacienda publicó bajo el cobijo de la Semana Santa–, no se ve cómo podrá la próxima administración atraer los talentos necesarios.
Como digo arriba, hay algunos nombres que uno puede imaginar en el próximo gabinete presidencial. Supongo que si ganara Xóchitl Gálvez, allí estarían, en puestos relevantes, Enrique de la Madrid e Ildefonso Guajardo. Sin embargo, con ellos dos no basta para formar un equipo de gobierno
Igual puede decirse en caso de ganar Sheinbaum. Seguramente tendrán lugar en su gabinete Juan Ramón de la Fuente y, en una de esas, hasta Marcelo Ebrard. Ambos, como De la Madrid y Guajardo, tienen amplia experiencia en el servicio público. Pero ¿con qué otros colaboradores sólidos contaría su gobierno?
Lo más seguro es que tanto Gálvez como Sheinbaum llegarían al poder con múltiples compromisos. La primera tendría que meter en el gabinete a priistas, panistas y perredistas. La segunda tendría que cumplirles a las corcholatas descartadas y a los diferentes grupos dentro del oficialismo, incluidos los recomendados del presidente saliente.
La debilidad del actual gabinete no se ha notado porque Andrés Manuel López Obrador ha acaparado funciones, pero no hay allí mucho material del que pueda echar mano Sheinbaum para construir un gobierno en el que la figura presidencial no tendría la fuerza en la toma de decisiones y en la comunicación pública con la que cuenta actualmente.
Sheinbaum necesitará de un colaborador que sea un negociador político eficaz, capaz de hablar y llegar a acuerdos con la oposición, una tarea que se ha desdeñado desde 2018. En cuanto a Gálvez, han pasado tres sexenios desde que ella estuvo en el gobierno federal y sus entonces compañeros de gabinete son cartuchos quemados con los que difícilmente podría contar.
En ambos casos puede echarse mano de gente sin experiencia de gobierno, pero ¿habrá tiempo y paciencia para la curva de aprendizaje, cuando, del otro lado de la frontera, Donald Trump podría ser el inquilino de la Casa Blanca?
Así que, no; no estoy muy optimista respecto de la condición del equipo de colaboradores que tendrá la primera presidenta de México.
