Nos falta…
Porque hay adultos que no dejan de comportarse como niños… y niños que ensayan comportarse como adultos

Paola Domínguez Boullosa
La coach
Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad.
Diego Luis Córdoba
¿Qué herramientas que no tuvo en su infancia considera hoy que eran, y aún son muy necesarias? Me lo cuestiono porque hay adultos que no dejan de comportarse como niños… y niños que ensayan comportarse como adultos.
Adultos con miedo al compromiso y niños absolutamente comprometidos, adultos que juegan y niños que no lo hacen; adultos que mienten y niños que no saben cómo lidiar con la verdad; adultos estresados y niños absolutamente desinteresados; adultos que sufren y niños que han dejado de sentir.
Hay algo en lo que sí coinciden unos y otros, como en falsear la realidad, maximizar los silencios, tomar a la violencia como defensa y al amor como simple entretenimiento.
Hoy los niños sufren de lo mismo que sufrimos los adultos a su edad, cuando las realidades no se nombraban, cuando las medidas apremiantes, el poder de las jerarquías y el bulling aún no eran delitos.
Los niños de hoy parecen haber ganado un cúmulo de derechos, facilidades y posiciones que muchos de nosotros no tuvimos… y aun así siguen viviendo vidas complicadas.
Como coach si tuviera que elegir tres principios para educar a un niño y tres preceptos para educar al niño que hoy es un adulto… serían las mismas: autoestima, capacidad de frustración y habilidad para volver a intentarlo.
Autoestima, los niños y los adultos de hoy deben de tener claro que valen… no por lo que tienen sino por lo que son, que su autenticidad radica en su libertad de elección, que ser diferentes es bueno, que el mayor reconocimiento es el que ellos mismos son capaces de proveerse, que la felicidad está en el placer de vivirse e irse descubriendo, que compartir lo que son es lo mejor que pueden dar, que las opiniones de los demás sobre ellos no son la verdad sino eso… una simple opinión; que uno sólo se tendrá así mismo por el resto de su vida y que ése es argumento suficiente para conocerse, mejorarse, transformarse, reinventarse y sobre todo amarse y caerse muy bien; que no tenemos que ser perfectos, que no hemos venido a cumplir más expectativas que las personales... y que los demás tienen
el mismo valor que uno mismo y por ello debemos respetarnos y respetarlos…
Capacidad de frustración… no todo va a salir bien a la primera, puedes equivocarte, no te culpes ni te maltrates por ello; equivocarse es el camino correcto para hacer las cosas mejor y para ser mejores, aprende, reconoce que tienes capacidad de elegir, comprende que esa elección es tu responsabilidad, asúmela y rectifica… estás en todo tu derecho de cambiar de opinión, de táctica, de estrategia, recuerda que siempre puedes negociar.
Aprende a ver siempre el lado positivo de las cosas, pide consejo y reflexiona sobre tus acciones, eres creador, dueño y señor de tu vida… tú mandas sobre tus elecciones y sólo tú eres responsable de ellas… eso es muy bueno porque así podrás resolver las circunstancias libremente y por tu cuenta… y no temas pedir ayuda, pedir ayuda también está bien.
Volver a intentarlo, ¡que no salió a la primera o a la siguiente y es lo que quieres!… se perseverante con tus sueños, admira la realidad, siéntela, vívela, disfrútala, no hay edad para el deseo… y siéntete siempre feliz y orgulloso de darte una nueva oportunidad... Añadiría que el amor es el motor de la vida, no juegues con él, respétalo porque esa es la fuente más sana y más noble que tendrás para evolucionar. Aprende a elegir y a poner límites, el sí y el no serán siempre tu clave para el éxito. Como siempre, tú eliges.
¡Felices infancias, felices vidas!