El caos

Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad. Enrique Tierno Galván El caos, como tantas otras cosas, puede ser general o absolutamente personal, propio e íntimo… no importa su magnitud, el caos funciona y funciona para bien, ...

Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad.

                Enrique Tierno Galván

El caos, como tantas otras cosas, puede ser general o  absolutamente personal, propio e íntimo… no importa su magnitud, el caos funciona y funciona para bien, para mal y para todos.

En lo personal, considero que existen pocas investigaciones abiertas, tan gratificantes para la libertad como la teoría del caos, la cual —grosso modo— plantea que el mundo no sigue un patrón fijo y previsible, sino que se comporta de forma caótica, donde sus procesos y comportamientos dependen en gran medida de circunstancias inciertas. Esto señala que una mínima variación en todo el sistema o en solamente una pequeña parte de él, puede provocar que en un lapso de tiempo a futuro, esté presente un comportamiento por completo diferente e impredecible.

Resulta apasionante considerar que un pequeño cambio tiene en sí mismo el poder de cambiarlo todo… así funcionamos los seres humanos cuando perdemos el miedo, cuando damos ese paso merecido hacia la libertad de pensamiento, cuando decidimos seguir adelante, avanzar… así ocurre con los seres humanos cuando cambiamos de hábitos, cuando somos flexibles, cuando nos preparamos para lo impredecible, cuando vivimos con la certeza de que todo ocurre siempre para bien, y finalmente… cuando sabemos que lo mejor siempre está por venir porque sentimos de forma consciente cada elección que hacemos. 

Por eso hoy le invito a permitirse romper con los patrones fijos de pensamiento, de razonamiento, de sentimiento, de emoción… deje a un lado la idea de que puede saberlo todo, esperar sólo lo que así considere, llegar únicamente hasta donde se había planeado, deje ya de considerar que todo puede controlarse porque no es así… lo mejor de la vida viene en el momento en el que únicamente contamos con la certeza del autoconocimiento y la autoconfianza, cuando la necesidad aprieta, la libertad se proclama y la creatividad fluye.

Sería una tarea por demás interesante aprender a vivir feliz en el caos… en el caos general y en el caos personal, porque sólo ahí en el movimiento de la vida es donde todo sucede, hay que restarle rigor y temor al caos y hay que sumarle pasión, libertad y la intención correcta de dejarse llevar en esa aventura extraordinaria que surge al saber aprovechar la oportunidad que ofrece el  cambio… que continuamente ofrece la vida.

El caos, como bien dice Tierno Galván es un síntoma de libertad y los síntomas son una manifestación reveladora, una señal… un indicio de que algo está sucediendo o va a suceder. Y pocas cosas se comparan en la vida con la emoción de vivir algo nuevo y todos los días hay algo nuevo dentro y fuera de nosotros mismos, nada es igual aunque nos empeñemos en creerlo, por eso siempre será mejor abrazar al caos con la sabiduría de que está aquí para ofrecernos, si cabe, más libertad, más oportunidades, más aprendizajes, más crecimiento… más felicidad.

La vida no debería de ser asintomática, la vida hay que sentirla profundamente a cada instante, porque cada instante cuenta y contará cada día más, por eso no tema que las cosas estén fuera de orden, que la vida no sea como siempre lo había soñado, que las cosas no pasen conforme a sus proyecciones o que sus expectativas no se concreten… libérese de esos pensamientos, le aseguro que el día que lo haga y se dedique sólo a proceder y a disfrutar en la vida como dueño de esa libertad, habrá comprendido que lo más perfecto lo es siempre en una perfecta imperfección donde lo ordinario se vuelve extraordinario.

¡Felices caos, felices síntomas, felices libertades!

Temas: