Agradecer
El individuo que es capaz de sentir gratitud desea agradecer el beneficio.

Paola Domínguez Boullosa
La coach
Ser agradecido es una de las mejores cualidades con las que podemos contar los seres humanos. Ser agradecido significa que alguien ha hecho algo por nosotros y esto nos genera un sentimiento de reconocimiento hacia el prójimo y así no sólo se demuestra la capacidad que tenemos de reconocer al otro, sino de reconocernos a nosotros mismos en nuestra maravillosa vulnerabilidad.
La palabra agradecer proviene del vocablo griego gratitud (gratitudo), que significa cualidad de agradable. La gratitud es un sentimiento que experimentamos al estimar un favor o un beneficio que alguien o algo nos ha concedido. Este sentimiento está vinculado al agradecimiento, que es la acción o efecto de agradecer, que a su vez un verbo que significa sentir gratitud. Y así el individuo que es capaz de sentir gratitud desea agradecer el beneficio recibido, o al menos es lo que de él se espera, o no…
Porque existen momentos en los que no esperamos nada, únicamente sentirnos mejor con nosotros mismos y expandir nuestra calidad y calidez humana, porque al final, de qué sirve todo esto que somos y tenemos si no lo compartimos… ¡De absolutamente de nada!
Agradecer, compartir, son cuestiones íntimamente vinculadas con el dar y, diría yo, con el darnos a nosotros mismos la oportunidad de sentir que estamos vivos y que pertenecemos a un todo más grande y poderoso. Se lo digo porque no hay mejor ni mayor regalo que la libertad de elegir, compartir lo que somos.
Y poco importa si alguien agradece o no lo que hacemos. Hemos estado demasiado tiempo obsesionados con dar y hacer para recibir y no sólo para dar y hacer por el simple placer que genera hacerlo. Y puede ser que para muchos esta cuestión les conflictúe. Al fin y al cabo estamos programados más para dar y recibir que para dar y dejar que la vida nos sorprenda…
Y créame, la vida nos sorprende cuando además de reconocer al otro y reconocer nuestra vulnerabilidad, reconocemos también el placer que genera no esperar nada, dándolo todo, y esto no significa desvivirse por algo o por alguien: significa reprogramarnos para vivir más libremente sin esperas y con la certeza de que estamos dando lo mejor de nosotros mismos, simplemente porque esa es nuestra obligación… ser lo mejor que podamos ser.
Por eso hoy le invito a dar y también a ser agradecido por lo que otros le dan, porque las dos cosas son necesarias para reprogramarnos; sin embargo, esfuércese más en dar que en recibir y se sorprenderá de la manera en la que responderá ante la vida y cómo la vida le irá respondiendo, así que incluya en su voluntad muchas más veces las acciones y las palabras de agradecimiento y, por sobre todas las cosas, incluya en su vida la actitud de darse a usted mismo la oportunidad de compartir su ser.
Y es válido seleccionar el cómo, el qué, el por qué y el para qué compartimos, únicamente cerciórese de que su capacidad de dar no será empañada por reproches porque está seguro de que su interés superior es ser mejor cada día, y disfrútelo intensamente, porque en realidad lo que todos necesitamos más son cosas sencillas que nos contagien o nos sigan haciendo sentir un poco o un mucho más de felicidad…
Recuerde también que nadie puede dar lo que no posee, así que procúrese de esos elementos que le permitan desarrollar su paz interior, el deseo de ser mejor y la capacidad de reconocer que la vida es siempre mucho mejor cuando se comparte… al final, un agradecimiento se disfruta mucho más que ser agradecido. Compruébelo…