Enanitos toreros, tigres, carpas, futbolistas

Pali Plascencia

Pali Plascencia

Saque de Neta

#PrimeraNETA: Daba igual si el acto era un perrito french poodle con el pelo pintado y bajo las órdenes de su manejadora en el circo Atayde; más tarde, mientras el intermedio corría y el respetable compraba palomitas y Pepsis en la dulcería, a contrarreloj se armaría la jaula en la que aparecerían varios tigres siberianos bajo las órdenes del domador estrella, Julio Flores.

Lo cierto era que a buena parte de la población no le gustaba ver animales ni bajo la carpa de un circo y ni bajo la fuerza de un fuete.

Daba igual si se presentaban en la plaza del pueblo o en la Monumental de Aguascalientes aquel gran grupo de Enanitos Toreros de Torreón, de Rogelio Amador, para deleitar con sus interpretaciones de Cantinflas y su toreo de verdad; o si se anunciaba el regreso de José Tomás en Provincia Juriquilla, cuatro años después de que Navegante, de Pepe Garfias, a punto estuviera de mandarlo al más allá; lo cierto, muy cierto, es que a buena parte de la población ni le va ni le cuadra, ni respeta eso que muchos llamamos “arte”: las corridas de toros.

Y entre los que no querían circos con animales y los que no querían violencia en la tauromaquia, hay dos causas válidas y legítimas.

¿Y pueden esas causas ser una extraordinaria y potente herramienta de distracción política y de cambio en la agenda? Por supuesto que sí.

#SegundaNETA: Corrían los últimos días de septiembre del 2014, cuando desparecieron 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa; para octubre las movilizaciones eran nacionales y el escándalo mundial. Para el 9 noviembre la cosa ardía: apareció la Casa Blanca de Peña Nieto. El 9 de diciembre llegó la prohibición de animales en circos.

11 años más tarde ocurrió algo muy parecido: corrían los primeros días de marzo del 2025, cuando el Colectivo Guerreros Buscadores entró y documentó el horror del rancho Izaguirre; para el 5 de marzo, el escándalo era casi mundial.

13 días después, el Congreso de la CDMX aprobó las “corridas sin violencia”. Dicho de otra manera, acabó con las corridas de toros. Dos defensas legítimas en dos momentos trascendentales.

#NETASextras: ¿A cuento de qué van los circos y los toros? A cuento del no descenso.

Hoy es un asunto que está y que crece en tribunales. Protagoniza la trama la probable inconstitucionalidad del artículo 35 de #Molelandia: que unos no asciendan y que otros no desciendan.

En la narrativa, el no descenso es mucho más valioso que las corridas de toros y los french poodles del Atayde.

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