Lecciones de historia contemporánea

Impresionante la edición especial de Proceso dedicada a la migración, fenómeno al que considera y denomina El desafío del Siglo XXI. El trabajo, coordinado por Anne Marie Mergier y Homero Campa, ofrece una serie de reportajes, testimonios todos ellos del drama enorme ...

Impresionante la edición especial de Proceso dedicada a la migración, fenómeno al que considera y denomina El desafío del Siglo XXI. El trabajo, coordinado por Anne Marie Mergier y Homero Campa, ofrece una serie de reportajes, testimonios todos ellos del drama enorme que constituyen los cientos de miles de personas expulsadas semana a semana, mes a mes de sus países de origen en África del norte, el cercano y el Oriente Medio, a consecuencia de flagelos como la guerra, la pobreza extrema, la explotación, el hambre y la violencia de todo tipo, con el racismo y el fundamentalismo religioso como fondo. Las cifras crecieron año con año hasta llegar a varios millones de seres humanos que, por cualquier medio: caminatas interminables, peligrosísimos viajes en transportes terrestres, balsas absurdas, hacinados, hambrientos, aterrados, en manos de la piratería infame, huyen de su patria. Un número increíble de ellos han muerto ahogados al intentar cruzar a Europa por el Mediterráneo. Ciudades construidas con desperdicios que son desmanteladas en unas horas por la policía, imposibles trámites migratorios para todos estos refugiados, para los que no hay empleo ni remuneración, aun en los países que han imaginado más hospitalarios: Alemania, Inglaterra, Francia.

El pasado domingo se cerraron las elecciones para la Presidencia de Francia, en su primera ronda. Se esperaba ya un rechazo franco a los candidatos y partidos de filiación socialista, para que los franceses se quedaran con la derecha moderada o la extrema derecha, radicalmente conservadora. Emmanuel Macron, con algo más de 23% de los votos, obtuvo el primer lugar. El segundo, como se esperaba, apenas punto y medio abajo, fue para la ultraconservadora Marine Le Pen, quien ha sido ya diputada por Francia al Parlamento Europeo. De la plataforma política de Marine sobresalen dos propuestas: votar, como lo hizo Reino Unido, la salida de Francia de la Unión Europea (UE), y el cierre radical de las fronteras de su país a cualquier migrante que busque refugio allá, venga de donde venga. Aun si las encuestas dan a Macron como triunfador, un eventual triunfo de Le Pen ofrece un escenario europeo y mundial terrorífico.

Imagina uno los libros de historia universal en 30 o 40 años: EU y Rusia, máximas potencias militares, asolando al Oriente mientras el genocidio en Siria se completa. Una Europa de vuelta al nacionalismo extremo de la primera mitad del siglo XX, con naciones dispuestas a ver para sí, ignorando al planeta. “Soldados” del Estado Islámico en número cada vez mayor, asolando a las naciones que rodean Europa, provocando la migración; algo similar tendrá que decirse de los yihadistas. Alejandra me dice: “¿Sabes en qué se va a parecer la tercera guerra mundial a la segunda? Una vez más habrá un enemigo universal, para tranquilidad de los aliados”. Supongo que se refería a los fundamentalistas islámicos, comparándolos con los nacionalsocialistas (nazis) de hace 80 años. ¿El ridículo presidente del peluquín no ayuda? Sin duda, y a esa supuesta nueva conflagración mundial tampoco le ayudaría el avance de la derecha radical en Francia, que podría conducir al cierre de las fronteras europeas a quienes huyen desesperados a través de Turquía y Libia, y al fracaso de la UE. Tirano, terrorista y asesino sin remedio fue el libio Gadhafi, quien promulgó un sistema político: la “Tercera Teoría Universal”. El mundo árabe islamista sería el nuevo patrocinador de la historia, sustituyendo a capitalistas y comunistas. Así de tontas les habrán sonado a las naciones hegemónicas de entonces las propuestas de Hitler. El propio Gadhafi, dice una de tantas leyendas, invitaba a sus hermanos árabes a colonizar Europa y a repoblarla. Tenso como se pone el mundo, hasta para Alejandra, lección de historia de por medio, no debiera ganar Le Pen, de ninguna manera.

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